Golpe en Paraguay

El origen aparente del intento de Golpe de Estado institucional contra el presidente de Paraguay Fernando Lugo es la matanza del Campo Morombí, en la ciudad de Curuguaty, en el departamento de Canindeyú, al sureste del país. Ocurrió el 15 de junio cuando un grupo de 200 policías intentó desalojar a un grupo de campesinos sin tierras que habían ocupado la hacienda de Blas Riquelme, un empresario y político del partido conservador paraguayo Colorado. Murieron 18 personas, entre ellas varios agentes. 
Riquelme, como otros cuantos hacendados que pululan por esos lares, es un colono beneficiado por el reparto de las tierras realizado durante el régimen del dictador Alfredo Stroessner. Durante décadas, estos empresarios se dedicaron a convertir bosques vírgenes en sojales que les reportó beneficios estratosféricos mientras cientos de personas, algunas de ellas enraizadas en esas tierras desde la noche de los tiempos, eran empujadas fuera del mundo.
Cinco días después de la matanza, Lugo confeccionó una comisión independiente de notables para investigar el suceso. El argumento esgrimido por el presidente paraguayo fue que ante la gravedad de los hechos era preferible seleccionar a expertos ajenos al Gobierno “para no tener sólo una versión oficial donde solo el Ejecutivo explique lo que ha pasado sino que es mejor poseer varias visiones de lo ocurrido durante el desalojo de los campesinos”. Para entonces, Lugo ya había firmado la renuncia del ministro del Interior, Carlos Filizzola, y del comandante de la Policía Nacional, Paulino Rojas.
Tras visitar la zona de la masacre, el jefe del gabinete presidencial, Miguel López, reconoció que las armas de grueso calibre utilizadas en el enfrentamiento no fueron usadas por los campesinos y que era  horas después de producirse el desalojo recibió denuncias sobre heridos torturados y menores detenidos. 
Las hipótesis sobre el origen de la matanza se dispararon en los medios de comunicación. Algunas versiones aseguran que el mandatario paraguayo instigó la ocupación campesina en la rocambolesca “lucha de clases” que dicen promover. Otros no dudan de que todo fue un montaje sangriento de los partidos opositores. Los resultados de la investigación deberán esperar al menos hasta que concluya el extraño proceso que las Cámaras legislativas han abierto contra el presidente de Paraguay por “mal desempeño de sus funciones”. 

Fernando Lugo, un obispo católico ligado al movimiento campesino, llegó a la presidencia en 2008 poniendo fin a 61 años de hegemonía del partido Colorado, sostén de la dictadura del general Alfredo Stroessner. Por cierto, Paraguay celebrará elecciones presidenciales el 21 de abril de 2013.
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