Eclipse primaveral

166210_192524720762013_8172257_n

Dicen los místicos que bajo la sombra de un árbol se cobijan miles de sueños. La realidad indica que sólo hay frutos secos, alguna ave camuflada, miles de insectos, decenas de miles de algas y, si es suficientemente grande y frondoso, una pequeña ardilla. Cuanto más viejo sea el árbol, más habitantes albergará. El bosque reconoce de esta manera la antigüedad de sus ilustres integrantes. Esta fotografía muestra al más insigne vegetal de España. Se trata de la encina “Tres Patas”. Vive en el pueblo navarro de Mendaza, en el valle de Berrotza, desde hace más de 1.200 años. Casi nada.

En el momento de su primer brote, Carlomagno era coronado emperador de Occidente y Eneko Aritza se convertía en el primer monarca del reino de Navarra. Desde entonces, este árbol no ha dejado de crecer, de expandirse como un abanico abierto. Ni los vientos huracanados, ni las gélidas heladas invernales, ni el implacable sol estival ni siquiera las insaciables plagas de hongos han podido con su abrumadora vitalidad. Supo adaptarse a los cambios y sobrevivió. Y ahí está, enorme aunque un tanto contorsionado por su avanzada edad. Su curvatura le confiere un cierto aire siniestro, como de cuento de brujas en el tapiz vegetal de la tierra navarra. Porque este es un árbol que se alimenta de luz, como las lámparas maravillosas, y hoy, 21 de marzo, comienza su renacimiento. La base del tronco se divide en tres partes. Tres patas que parecen amagar el inicio de una carrera de colosos. Pero sólo es un espejismo visual. Dentro de tanta rama seguro que vive alguna lechuza que mira camuflada cómo el tiempo se convierte en más tiempo.

Y el día del renacimiento para este primoroso árbol llega con buenas noticias para los supersticiosos: Ya sentimos un eclipse de sol visible desde las latitudes en la que nos encontramos. En España ha comenzado a las ocho de la mañana, instante en el que la Luna se dispone a ocuñltar el 75 por ciento del rey Sol. Un juego apasionado entre ella y él que nos convierte a los terrícolas en espectadores de lujo bajo un crepúsculo lumínico asombroso.

Pero no acaba todo ahí. Cuando la noche deslice su oscuro telón, viviremos otro alucinante episodio. A las 23.45 horas se producirá el equinoccio de primavera y de nuevo será la Luna la que se encargue de festejarlo porque se mostrará en su versión superlativa. Es decir, como Superluna para ser coronada reina indiscutible de esta primorosa frontera estacional.

Antes citaba a lo supersticiosos porque muchas culturas milenarias han relacionado este tipo de fenómenos con juegos maquiavélicos de los dioses. En China, por ejemplo, se creía que los eclipses se producían cuando un dragón celestial devoraba a uno de los astros, lo que empujaba a los creyentes a sacar sus aperos de labranza para amenazar a la glotona bestia hasta ahuyentarla. Imagínense la escena.

En Egipto se pensaba que era el resultado de una confrontación entre Set y Horus. Los mayas veían la dualidad del dios jaguar Kinich Ahua. Los Incas lo festejaban porque lo consideraban un regalo de los dioses. En fin. La era del conocimiento es la que nos ha tocado vivir y para nosotros un eclipse en pleno equinoccio es simplemente un eclipse en pleno equinoccio. Sin más. Pero por lo que se ve, hoy nos ha tocado vivir a lo bestia. Les dejo un tema del japonés Himekami en el que cuenta la vida a través de la pasión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s