Análisis: Victoria del independentismo en Catalunya

People react to results in Catalonia's regional elections at a gathering of the Catalan National Assembly (ANC) in Barcelona

Análisis completo en: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/1/puigdemont-proclama-la-victoria-del-independentismo-en-cataluna

Dos ganadores y un derrotado. Esa es la lectura unánime de la noche electoral vivida el jueves en Cataluña. Unos comicios que contaron con la mayor participación de la historia, casi el 82% del censo, y que se decidieron en el último minuto. Dos ganadores con objetivos irreconciliables, Carles Puigdemont e Inés Arrimadas, y un perdedor sin paliativos, el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, quien terminó la jornada en la lona sin que nadie sepa a estas horas cómo logrará levantarse. Los laureles de la victoria recayeron, por votos y escaños, en Ciutadans (Ciudadanos), la pujante formación naranja que a nivel nacional lidera Albert Rivera. Su triunfo se fraguó sobre los vestigios de los populares que ayer pagó en las urnas una gestión del conflicto catalán muy discutida. La fuerza neoliberal que encabeza Arrimadas logró 37 escaños y el 27, 4% de los sufragios, unos resultados inauditos para un partido que hace 8 años era casi testimonial en el Parlamento. Sacó tres diputados de diferencia a Junts per Catalunya (JxC/Juntos por Cataluña), la lista que encabeza el expresidente Carles Puigdemont, y cuatro a la Esquerra Republicana (ERC/Izquierda Republicana) de Oriol Junqueras pero su victoria fue amarga.

Seguimiento noche electoral

La suma de los representantes independentistas renovó la mayoría absoluta con la que ya contaba abriendo un horizonte político nefasto para las estructuras del Estado. Al menos para un sector económico que pidió expresamente la movilización masiva hacia posiciones constitucionalistas que clamaban por enterrar el procés. Si las elecciones del jueves se presentaron como el termómetro real de lo que piensan los catalanes, el balance no pudo ser más desalentador para los partidos nacionales: el bloque independentista resistió la poderosa colisión con el Estado y podrá formar Gobierno sin problemas. La suma de todos ellos asciende a 70 diputados, dos más de los que necesitaban para controlar la Cámara. Y lo cimentaron con unas mimbres poco alentadoras. Con un Gobierno huido o entre rejas, el autogobierno intervenido desde hace casi dos meses y una presión económica que llegó a hacer dudar a sus propios dirigentes sobre si el desafío planteado merecía la pena.

El veredicto de las urnas fue devastador para los intereses constitucionalistas, en concreto, para la estrategia desplegada por el gobierno de Rajoy, cuya intervención en Cataluña ha terminado estrellada contra las rocas. Los tres escaños logrados convierten al PP en una fuerza insignificante en el Parlamento que ni siquiera gozará del privilegio de constituirse como grupo propio. Su desplome fue tan estrepitoso que no son pocos los analistas que ayer empezaron a vislumbrar el principio de su fin. Si la derecha española buscaba oxígeno para digerir la corrupción que azota a su principal baza política ya ha encontrado el punto de apoyo en la figura de Albert Rivera. “Nosotros hemos cumplido en Cataluña pero han fallado nuestros acompañantes, el PSOE y el PP”, afirmó ayer Arrimadas.

Los socialistas padecieron un brusco frenazo en las aspiraciones de conseguir el buen resultado que anticipaban los sondeos. Solo logró un escaño más que los 16 que obtuvo hace dos años. Catalunya en Comú, la formación catalana de Podemos, sufrió un pequeño varapalo al perder tres diputados y caer al vagón de cola entre los partidos con menos representación parlamentaria.

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Tantos miedos internos se han desatado entre los populares que ayer fue el propio Mariano Rajoy quien compareció en público para ofrecer una explicación sobre el alcance de los comicios. A juicio de los expertos, su reacción no desveló sorpresas. Ni siquiera se rasgó las vestiduras. Es cierto que ofreció diálogo a los independentistas “pero dentro de la ley y la Constitución” y no mostró interés alguno ni para reunirse con quien puede volver a la presidencia de Cataluña, Carles Puigdemont, ni tampoco para convocar elecciones generales en España que sirvan para desatascar este conflicto. “Solo hablaré con Inés Arrimadas, que es quien ha ganado las elecciones”, resumió Rajoy.

Las posiciones se mantienen en el mismo lugar en las que se encontraban el 1 de octubre, el día del referéndum soberanista ilegalizado. Es decir, dos bloques atrincherados e igualados en número de votos pero incapacitados para aproximar posiciones. Eufórico por su victoria moral, y también porque ERC no superó a su lista de JxC, Puigdemont se presentó ayer en un hotel de Bruselas como el verdadero ganador de los comicios. No le faltan razones. Huido de la justicia española tras el fiasco del procés, se encontraba ante su única posibilidad de supervivencia política. Y la apuesta le salió de cara. Solo tiene un escollo por delante: ERC le ha advertido que apoyará su investidura “siempre y cuando se presente en el Parlamento”.

Pero Puigdemont sabe que en cuanto ponga un pie en España será encarcelado acusado de sedición. Ayer, no aclaró su decisión. Se limitó a proclamar el fracaso del artículo 155 “del Estado y de la monarquía” en Cataluña y a solicitar un encuentro con Rajoy “en el lugar y hora que prefiera pero siempre que haya garantías”. Su hoja de ruta para avanzar hacia un entendimiento pasa por la puesta en libertad de los dirigentes independentistas que aún se encuentran detenidos “y el cese inmediato de la persecución judicial contra el procés”. El presidente del gobierno español respondió que eso es imposible.

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No es no

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El disco duro de una sociedad es la memoria ante el virus de la indiferencia. El Día Internacional contra la violencia de género nos recuerda que en este país hay casi dos millones de mujeres que son agredidas diariamente por animales con barba, que son perseguidas implacablemente y que, una vez en su campo de tiro, un porcentaje muy alto de ellas acaba con el cuello roto en una morgue. Nadie puede ignorar esta abominable realidad. En esta tragedia, las heroínas son todas las mujeres que mueren por su condición femenina.

Podríamos hablar de mil historias violentas contra ellas pero pienso que el martirio de Emmeline, una chica anónima rescatada de la biblioteca de la vida, es la que se ajusta a la verdad. Emmeline fundó la Unión Política y Social de las mujeres británicas en 1874 para luchar por el derecho al voto femenino. Eran momentos duros y dolorosos para todos, pero especialmente para ellas. De ahí que los respetables mandamases de su tiempo, presos de un pánico atroz, se sacaran de la chistera una macabra ley para encarcelar a todas sus seguidoras, a las que vergonzosamente llamaron ‘las histéricas’. En 1929, un año después de la muerte de Emmeline, se instauró el sufragio universal en el Reino Unido.

Ustedes pensarán a qué viene esto. Pues bien. Al igual que en la época de clandestinidad de la Unión Política y Social de las mujeres británicas, los partidos de ahora no se han preocupado lo suficiente de los derechos elementales de las mujeres. La violencia de género no para de crecer a pesar de los gritos desgarradores de todos exigiendo una ley universal que las proteja, y nos proteja, de una manera efectiva de la brutalidad machista. Se endurecen las penas, es cierto, aunque esa obsesión por las leyes corre el riesgo de estrellarse contra la muralla de la complejidad. La más resistente es el sistema patriarcal imperante, el refugio de los patrones machistas que causan dolor.

Un ejemplo: ¿Por qué se educa a las niñas a prevenir la violación pero no a los niños a ser violadores?. Son los pequeños detalles que retratan el nivel de compromiso de quienes idean leyes y campañas doradas contra el feminicidio que todos padecemos. Aunque resulte imposible certificar el número de mujeres que son asesinadas cada año, Naciones Unidas presentó en 2015 un estudio que sirvió para evaluar los estragos de la violencia de género en el planeta: una de cada tres mujeres ha padecido alguna vez las dentelladas del maltrato físico o sexual y el autor vive en su círculo íntimo. Esa fue la conclusión.

El dolor ajeno suele ser un tema recurrente en estos tiempos de miseria moral que nos ha tocado vivir. Habitamos un mundo en el que sólo parece importar lo inmediato, lo exitoso, lo bello, lo inmortal. Cada vez se habla más rápido y se mira peor. Cultivamos el rechazo, abominamos la realidad a la que nuestros sentidos nos han constreñido. Una imagen deformada de nosotros mismos, repleta de imperfecciones, de trazos gruesos y decadentes que terminan transformando la existencia en una prisión asfixiante. Pero, ¿qué nos estamos haciendo? ¿Acaso siempre fue así?

El filósofo Friedrich Nietzsche escribió una vez que quien lucha con monstruos debe cuidarse de no convertirte también en monstruo. Entonces, ¿en qué queremos convertirnos? La respuesta emana aquí de la propia imagen. Esta fotografías en blanco y negro da cuenta del invierno perpetuo del alma golpeada, aprisionada por la frívola imperfección que reina en los momentos de soledad.

Catalunya, 20 de septiembre

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La detención de 14 altos cargos del Gobierno catalán provocó ayer un incendio social en Cataluña que a estas horas parece fuera de control. Miles de personas salieron a las calles de Barcelona y de otras ciudades como Madrid para protestar contra lo que consideran “el mayor ultraje a los derechos civiles cometidos por una democracia en Europa”.

La orden de arresto contra los miembros del Govern -entre los que se encuentran el número dos del departamento de economía, el secretario de Hacienda y el máximo responsable del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CCTI) de Cataluña- y destacados colabores partió a primera hora del día de un juzgado de Barcelona que consideró que el momento de cortar por lo sano “con un proceso de sedición”, penado con hasta 15 años de prisión en España, ha llegado. La reacción de miles de personas, a favor o en contra de la independencia catalana pero defensores “del derecho a decidir” fue agolparse en torno a los edificios administrativos autonómicos para impedir la entrada de policías dispuestos a proceder a los registros e incautaciones de documentos ordenados por el juez.

Mientras esto sucedía en la capital catalana, en Madrid, el presidente del gobierno Mariano Rajoy daba cumplida cuenta en el Congreso de su acerada posición de impedir la celebración del referéndum el 1 de octubre. Sordo al clamor de un parte nada desdeñable de ciudadanos, en su propio suelo y en Cataluña, que le exigen la apertura de un diálogo para limar asperezas en este encarnizado conflicto territorial, Rajoy se limitó a explicar que la barrida practicada ayer contra el independentismo “se ha hecho por decisión del juez para que se cumpla la ley”.

Horas después de la caótica sesión parlamentaria con la que tuvo que lidiar, el presidente español anunció la convocatoria de una reunión de urgencia en La Moncloa con los líderes de dos de los tres principales partidos de la oposición, el socialista Pedro Sánchez y el neoliberal Albert Rivera. A la cita no fue invitado Unidos Podemos, tercera formación del país y partidaria de negociar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, ni tampoco ninguna de las fuerzas nacionalistas con representación parlamentaria. El objetivo era ablandar la postura del PSOE y conformar un monolítico bloque alrededor del gobierno y sus decisiones.

Tras la sesión celebrada el martes en el Congreso, donde la propuesta a favor de la unidad de España, propuesta por Ciudadanos sufrió una auténtica debacle, Pedro Sánchez vuelve a encontrarse en medio de una agonía política digna de Hamlet, con divisiones internas entre los partidarios de defender un diálogo y los que sólo ven en la aplicación de las leyes la panacea de todo.

Desde Barcelona, el president Carles Puigdemont leyó un durísimo comunicado institucional en el que citando directamente al gobierno de España, trató de demostrar que el arresto de 14 miembros de su gabinete es la prueba que enmascara “la suspensión de facto del régimen autonómico” y su sustitución por un “Estado de excepción”. Con profusión de epítetos hacia los registros policiales practicados en centros públicos y domicilios privados, el president catalán concluyó que el Estado está intentando sojuzgar a su pueblo de forma implacable y pone en serio riesgo la democracia de España. “Lo estamos viviendo hoy en Cataluña no se vive ningún otro estado de la Unión Europea”, señaló ante una sala abarrotada y expectante, donde destacaban todos los miembros de su gobierno.

Aunque no lo citó expresamente en su declaración, Puigdemont también se refería al desmesurado celo mostrado por las fuerzas de seguridad en la búsqueda y captura de papeletas y propaganda sobre una consulta suspendida por los tribunales de justicia. En medio del operativo policial realizado ayer también se requisaron en una nave industrial de la pequeña localidad barcelonesa de Bigues i Riells 10 millones de papeletas impresas para votar el 1 de octubre. Ante la magnitud del destrozo político que está causando este enfrentamiento entre legalidad y legitimidad sobre el derecho a decidir en Cataluña, las alcaldesas de las dos principales ciudades de España, la barcelonesa Ada Colau y la madrileña Manuela Carmena, pidieron conjuntamente diálogo a todas las partes porque “haya o no referéndum, todos saldremos perdiendo en las actuales circunstancias”.

El presidente del gobierno también calificó ayer que la actual tesitura es “desagradable” y pidió a su homólogo catalán que ponga la marcha atrás para evitar males mayores, en clara advertencia de que otras medidas de fuerza no han sido en absoluto descartadas.

Publicada en El Telégrafo, Ecuador

Las exclusivas sobre Venezuela

Antena 3 Noticias abrió el informativo nocturno de ayer con la noticia que encabeza este post. Y la viste con la solemnidad que suele acompañar al cumplimiento de una labor ingrata pero al servicio del ciudadano. Como los buenos en los que se puede confiar. Una versión española de Woodward y Bernstein.  Con un estilo desapasionado y una dicción grave que sólo dice la verdad. Comienzan así: “Antena 3 consigue en exclusiva imágenes que demuestran la relación de los independentistas catalanes de la CUP, Podemos y el entorno de ETA con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Representantes de estos tres colectivos viajaron a Venezuela en un avión militar que suele utilizar habitualmente el propio presidente venezolano”. Y terminan: “El entorno de ETA, la CUP y Podemos, juntos en un avión pagado por el gobierno bolivariano de Venezuela, pocos meses antes de las elecciones autonómicas, catalanas y generales, con destino a Caracas para participar en un congreso en el que se firmaron resoluciones a favor del derecho a la autodeterminación y al proceso de paz en el País Vasco”.

No pensaba hacer la más mínima alusión a esta noticia pero tanta obsesión irrespetuosa  a Venezuela es irritante. No sólo mienten en su contenido sino que además juzga a los protagonistas por mantener relaciones con un régimen que, dan por supuesto, es abominable, odioso, repugnante, execrable, repulsivo, ruin, abyecto y vil. Y si esa vinculación / conspiración fuera cierta, ¿cuál es el problema? ¿Nacerán niños con cuernos y rabo? ¿España, o una parte de ella como Cataluña y Euskadi, corre el riesgo de arruinar los valores libertarios que nuestros padres y abuelos conquistaron a base de sufridas batallas y mucho empeño?

El rey tiene una excelente relación personal con  la tiranía que reina en Arabia Saudí, hasta intercambian visitas privadas, pero estos mismos medios de comunicación no dicen nada. También el ministro de Defensa está vinculado a una empresa de armamento que vende artefactos a dictaduras bizantinas y no lo denuncian. Es, digamos, normal o al menos nos produce una sensación de normalidad y, desde luego, poco peligroso. Al fin de cuentas son colegas aunque estén un tanto majaretas y se eduquen a hostias. Pero no nos salpican. Y, además, colaboran en la creación de empleo.

La realidad es más compleja y, por lo tanto, muy diferente. Lo único cierto es que  Venezuela se ha convertido en un tema tabú en España, en el mal objetivo que hay que combatir. ¿Cuál es el motivo? Para no extenderme resumiré que la maldición venezolana es haber pasado de abastecer de crudo a EEUU a ser el epicentro anticapitalista más nítido del continente latinoamericano. Podríamos discutir de infinidad de variables pero esa condiciona al resto. En un sentido y en el otro.

Por eso, la exclusiva de Antena 3  es una distorsión informativa fabulosa. Desde ese lenguaje esterilizado que utilizan para separar lo que es bueno y conveniente de lo que es malo y hay que combatir hasta el engolado objetivo audiovisual. Resulta complicadísimo contar lo que verdaderamente ocurre en Venezuela, sin apasionamiento. Reconozco que es una guerra perdida.

Recibimos un bombardeo informativo tan arbitrario como moral que deja en polvo del desierto lo que un día dijo Tim O’Brian sobre la guerra: “Si una historia de guerra parece moral, no la creáis”. Es decir, si un medio de comunicación español habla de Venezuela y parece moral, no le creáis. Al menos, no del todo. Ni instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento, ni impide que los hombres hagan las cosas que siempre hicieron.

 

La Santa Alianza

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El sacrosanto rotativo del neoliberalismo financiero en España ha decidido saltar al ruedo de las negociaciones políticas apretando las clavijas en su propia trinchera para neutralizar disidencias. Sólo queda agradecer a la cabecera económica del lobby mediático Unidad Editorial por iluminar el camino que nos conduce a culminar la Gran Obra. Lo necesitábamos en estas oscuras horas que nos ha llenado de dudas -espirituales, se entiende- tras esos esquivos resultados salidos de las urnas. Era el reclamo de quienes se dejaron el alma por reflotar esta patria que se hundía en manos de incapacitados para tan trascendental tarea. El legado Plus Ultra heredado del Sacro Imperio Romano adquiere hoy un nuevo dinamismo.

Gracias de corazón, estimada cabecera, por tamaña gallardía editoral, por guiarnos a través de los vestigios tenebrosos que nos dejaron un puñado de votantes y pedir, no, ¡exigir!, la formación de una Santa Alianza que salve a España de las llamas de una anarquía devastadora. Tanta sinceridad suya, nos abruma. Ustedes representan el pragmatismo científico que reclamábamos.

Sublime circunloquio el suyo para enjugar las ubérrimas lágrimas de desesperanza que vertimos con nuestra sangre derramada por una propuesta arrebatada. Pues a por la siguiente clamamos, santo Dios, que en la lucha siempre encontraremos la manera de esquivar la hoguera que las manos ignorantes ya han comenzado a prender: Tomad entonces Pacto de Estado, sepultureros, que no somos los “viejos partidos” sino los dignos salvadores de ese populacho desaprensivo y codicioso -el enésimo y nunca el último desafío que el señor pone en este camino de espinas para probar nuestra fe- que sólo siembra corrupta desolación.

Nosotros somos los meritorios y tenemos la razón porque así lo quiso Dios cuando disipó las tinieblas de este mundo. Defendemos la Santa Alianza desprendida de tentaciones inmorales hacia un cambio incierto. Asumimos con ardor y honor nuestro destino manifiesto que nos pide, aunque ustedes no lo crean, que somos los elegidos para aplacar las fantasías de un pueblo que se cree libre pero que ha empezado a enloquecer.  Sólo nos queda añadir: ¡Viva el Capitán Trueno!

El franquismo no ha muerto del todo

Sin título

He aquí, en este texto nítido, el origen de los problemas estructurales de una democracia inconclusa como la nuestra. Es la respuesta que aporta sentido a tantas negaciones políticas.

He aquí los responsables de que 40 años de Historia estén aún por escribirse y, sobre todo, de juzgarse en los tribunales, de que los grandes desfalcos financieros perpetrados en las últimas décadas hayan sido tolerados con total impunidad, incluso a costa de embustes exculpatorios sobre la condición estafadora de todo un pueblo sin que se les rompa la cara de vergüenza. He aquí los nombres de quienes convirtieron en marginales las iniciativas populares que excavaban en la libertad para hacerse imprescindibles en la lucha frente al caos y la anarquía.

Pero ya los han desenmascarado. Aquí están los usurpadores del lenguaje, los que, a pesar de todo lo anterior, siguen aprovechando cada resquicio de la democracia para inocular las mismas apelaciones semánticas que fueron moneda de curso legal durante la época más abyecta y belicista de España. El texto de CTXT muestra las identidades de esos camaleones que treparon por las hiedras de la democracia para apropiarse de los conceptos.

He aquí los que ahora simulan impartir lecciones de democracia porque mandan sobre las palabras, y pretenden seguir haciéndolo envolviéndonos en las cortinas de humo que llegan de sus Santas Cruzadas. Estos son los beneficiarios de las epifanías cotidianas, los que la “modélica” Transición dejó en la cúspide de la pirámide para que los de abajo, es decir, el resto, no se transformara en libertino.

He aquí los que sobrevivieron al dictador Franco, le besaron en la boca y juraron amarle como a sí mismos. Con sus nombres y apellidos.

Les recomiendo la lectura completa del texto del periodista y escritor alicantino Mariano Sánchez Soler, autor de libros como “Ricos por la patria”, “Ricos por la guerra de España” y “Los banqueros de Franco”.

TEXTO  COMPLETO EN ctxt.es 

Breve carta a Javier Maroto

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Sr. Javier Maroto:

Escuchar sus declaraciones agota mi vocabulario. Como estoy convencido de que jamás leerá lo que ahora quiero dedicarle, y si lo hiciera le importaría un bledo, me gustaría decirle que tras escuchar sus palabras alertando al pueblo sobre la presencia de yihadistas entre los 350.000 refugiados que piden cobijo a Europa, no tengo duda de que usted es una mala persona. Seré muy breve.

Maroto

Sabe usted mejor que nadie que comentarios como los que ha vertido sobre miles de ciudadanos, en su mayoría sirios, es condenarles a la estigmatización y al rechazo por un sector de la población europea y española xenófoba y racista. Incluso pueden ser utilizados para justificar comportamientos indecentes como el de la triste periodista húngara Petra Laszlo en la frontera. Su argumento es indigno y le retrata aunque no debería encajar en una persona nacida, criada y educada en los valores de la libertad y la opulencia como usted. Por lo tanto, también puede considerarse una anomalía social.

Me avergüenza pensar que en sus manos de vicesecretario general del PP reposan decisiones complejas sobre temas complejos. Y me aterra. Me da miedo que así sea. Desde luego, me espanta más su condición directiva que la presencia de uno, dos o tres refugiados sirios frente a la puerta de mi casa. Es el miedo irracional a delegar en políticos de su corta talla la dirección de modelos de comportamiento en deterioro y que usted degrada como la convivencia, la solidaridad y la justicia. El respeto al diferente, en definitiva. Disfrace ahora sus palabras con cualquier vestidito que encuentre a mano porque todo es inútil. Ya no me fío de sus intenciones ni de sus objetivos ni de sus ideas. En tres palabras: No le creo.

Sr. Maroto, con usted al mando no me siento ni más libre ni más seguro. Al contrario. Pensar en su poder me provoca incertidumbre y desazón porque considero que un idiota al frente de una tropa es más peligroso que un sádico. Las guerras están llenas de fosas por decisiones de generales que pensaban y hablaban como lo hace usted.

Quiero decirle, por último, que a partir de ahora no le tomaré en serio porque aprecio más a los bufones de verdad, a los mordaces, a los que son capaces de hacer reír a los puritanos miembros de una Corte cuando, en realidad, es él quien se ríe de ellos.