Los ultras del fútbol

La imagen que encabeza este post es reflejo de la enfermedad crónica que padece el fútbol. A veces no hay palabras ni citas que puedan resumir lo que sucede en este deporte, sólo en este deporte. A veces lo hacen los medios de comunicación deportivos, lo hacen las investigaciones policiales y la espera a la sentencia de un juez pero, ¿siempre tiene que ser así?. 
Hace unos años, el ex entrenador del Athletic Marcelo Bielsa respondió que la muerte de un seguidor de su equipo tras un pelotazo de la Ertzaintza le había provocado una terrible tristeza y lamentaba que el fútbol es, a veces, un segmento que replica situaciones de otros escenarios sociales.
Quizá el rugby deba de ser el espejo sublime donde se miren muchos de quienes sólo aman el fútbol. Su historia está plagada de ejemplos pero uno irrebatible se produjo hace unos pocos meses en Inglaterra. Como el próximo año se celebra el Mundial en ese país, las autoridades decidieron poner en práctica alguna medidas de seguridad preparadas durante la celebración de la semifinal de la Heineken Cup en Londres, algo así como la Champions del rugby. Jugaban Saracens y Clermont, ingleses contra franceses, y el tenso ambiente del inicio dio paso a una fiesta apoteósica con ambas aficiones mezcladas y disfrutando de la previa, de las dos partes, del famoso tercer tiempo y si me apuran hasta de un cuarto y de un quinto si los hubiera. 
¿Podría hacerse algo para que dentro de 20 años sucediese algo similar en el fútbol? 
La visita de los equipos vascos al Vicente Calderón son una auténtica tortura. Sus jugadores son insultados de manera generalizada con adjetivos que acompañan a su origen. En Bilbao también se crucifica al contrario poderoso, al Ronaldo altivo, al soberbio Maradona, al descarado Cruyff. Pero el instinto ultra que se respira en estadios como el Calderón está más arraigado. Es más primario, generalizado y agresivo. Conozco a seguidores de este club que pensaban que los monstruos no existían en su equipo hasta que supieron que llevaban toda la vida conviviendo con varios que cada domingo acudían a su estadio. 
¿Y del resto de escuadras qué? ¿Cuánto tiempo tendremos que seguir mirando hacia el abismo  de este deporte? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que somos incapaces de recuperar la honestidad que nos quita este enfrentamiento grosero, repleto de vejaciones al rival, que aplaudimos con las orejas? ¿Y si habláramos con los padres del niño de la foto de arriba?
Bielsa lamenta la proyección de las peores frustraciones sociales al mundo del deporte pero se revuelve contra su aparente inevitabilidad. Para mi, a veces no hay palabras ni citas que puedan resumir lo que pienso de esa parte apolillada del fútbol. A veces un partido, simplemente termina.

Marcelo Bielsa: qué grande sos, karajo!!!

“Lo importante es la nobleza de los recursos utilizados” Marcelo Bielsa
Vivo en Quito por múltiples razones que nada tienen que ver con lo que voy a contar. Soy periodista, nací en Bilbao y el fútbol sólo me atrae porque existe el Athletic. No es que me aburra pero me genera una desagradable sensación de impotencia intelectual, de hastío encendido, de rabia incontestable, especialmente cuando observo o leo declaraciones de futbolistas estrella hablando de la vida como si vivieran en Marte. Tipos que arrancan incomprensibles suspiros en un mundo cada vez más trivial y atolondrado. 
El motivo de escribir esta vaina es la destitución / no renovación del contrato al DT / entrenador del Athletic de Bilbao, Marcelo Bielsa. 
Justo es reconocer que el Athletic no ha protagonizado una buena temporada en la Liga española pero también lo es aceptar que en los dos últimos años hemos vivido una aventura futbolística maravillosa que la directiva rojiblanca ha amputado sin anestesia, a pelo. Da igual que el próximo año mejoremos los números y proyectemos un nivel de juego que alcance la excelencia. Da igual porque nos faltará un brazo de la bestia, el que compacta el todo, y la herida es tan profunda que sólo se cauterizará con el paso del tiempo.
Inolvidable última rueda de prensa de Marcelo Bielsa
En una ocasión leí que el viejo Athletic es como un copa de cristal de Bohemia. Limpio por su identificación social (de hecho, se dice que el amor casi religioso que produce este club para buena parte del pueblo vasco es lo único que comparten un militante de derechas y un independentista de izquierda) pero también frágil por su peculiar característica de jugar sólo con futbolistas vascos. Estas singularidades obligan a un esfuerzo conjunto titánico para plantarle cara al viento de un mundo donde reina el dinero y que en el fútbol es una selva despiadada.

Si una pieza falla en este club, el resto de los pilares se resiente como ocurriría con el fuelle de un acordeón. En pocos sitios el valor de la unión hace la fuerza y si la conjunción se resquebraja, este club deja de ser indestructible para convertirse en un muñeco de algodón. Yo, al menos, no he visto tanta fuerza en una esencia tan frágil. Ni en la guerra. Por eso, el Athletic es el único club de España con varios planes de contingencia preparados. Si falla el A surge el B y sino el C, el D o el E. El objetivo es mirar a los ojos del rival con dignidad pura, nunca bajar la cabeza, sea éste el Madrid, el Barça o el Alcoyano. Guerreros del pueblo, deportivamente hablando, se entiende. No temen a los imperios porque el Athletic está hecho de historia.

Todo es tan frágil y puro que la destitución / no renovación de Bielsa que anunciaron los poseedores del trono de este pequeño reino ha sido encajada como una traición al pueblo. Cualquiera se preguntara cómo es posible semejante disgusto popular por el gélido despido de un entrenador sin títulos, y cualquiera podrá añadir que las decisiones complejas sólo las pueden tomar los jefes democráticamente electos. Gusten o no. Ellos saben, los demás no.

La cuestión es que en el Athletic manda el pueblo porque la democracia participativa se presuponía que es existencial. La realidad nos ha puesto frente a su caprichoso espejo y sólo vemos sombras grandes como casas. 


Grabación íntegra de la conversación privada con los jugadores tras perder dos finales en 2012
Por fortuna, como en la escena de cualquier crimen, en esta impostura rojiblanca terminarán apareciendo pistas que, por su naturaleza, nadie puede examinar a día de hoy. ¿Cómo se recoge la prueba del amor, del odio, del miedo, del poder, de la traición, del servilismo? Son cosas que hay que saber buscar y eso es jugar con fuego. Y como las ideas de esta Junta de ladrones -porque ladrón es quien roba sueños y deseos- no son las de un bombero, al pueblo le queda luchar en soledad contra el mundo para evitar el naufragio de una nave que merece un botín a bordo.
Un amigo argentino me dijo ayer: “Recordá muy bien esto: “Jamás en vuestra vida tendréis un DT como el “Loco” Bielsa. Lo van a llorar el resto de los días. Lamentablemente, la decisión de la directiva del Athletic no fue la voz mayoritaria de la afición a quien representan”.
Descubriendo a Bielsa
No me detendré mucho en esos timoneles de piscifactoría que juegan a los tronos con el Athletic. En  el tal Corres, vicepresidente, que seguimos sin saber qué oficio tiene; o en Urrutia, presidente, para quien la clave de una adivinanza es otra adivinanza. Para ellos y sus colegas de Junta, el destino del Athletic debería serle esquivo.
Ahora prefiero la brillantez de dibujantes como Asier y Javier que ayer ilustraban con la precisión de un relojero lo que ha significado Marcelo Bielsa para un equipo incoloro, apagado y triste, como era el Athletic de hace dos años. Aquí les dejo la viñeta.
Estas son, a mi entender, algunas de sus reflexiones más llamativas y sinceras. 

1.- 18 de Abril de 2012. El Gobierno argentino decide re-estatalizar la petrolera YPF en manos de la transnacional española Repsol
“Usted debería saber que yo no puedo responder esa pregunta. Tendría que evaluar los pormenores de un episodio cuyos matices no están al alcance del público en general al que yo pertenezco. Es una pregunta absolutamente tendenciosa. Igualmente voy a decir que celebro que mi país haya recuperado una fuente tan importante para su futuro”
2.- 25 de Abril de 2012. El Athletic se clasifica para la final de la Europa League
“Yo no llevé al Athletic a la final. Solo lo acompañé” 
3.- 9 de Mayo de 2012. El Athletic pierde la final ante el Atlético de Madrid
“No se trata de consolarnos porque me parece natural que una producción que nos alejó de manera tan clara del objetivo que buscábamos merezca desconsuelo. Son sensaciones que hay que vivirlas y que, desde mi óptica, no conviene evitarlas ni suavizarlas”
4.- 24 de Mayo de 2012. Día previo a la final de la Copa del Rey ante el Barcelona
“El Athletic es lo que es y se hace especialmente visible en acontecimientos como éste, que ponen en descubierto todo el sentimiento que un pueblo tiene, con unanimidad, alrededor de un emblema que es la camiseta de este club. Que lo describa yo es como endulzar el oído de quienes finalmente me juzgan. Se puede prescindir claramente de mi punto de vista porque es de mucha contundencia lo que genera el sentimiento por el Athletic.”
5.- 10 de Noviembre de 2012. Sobre la vida 
“Es muy difícil que yo deje de luchar. No quiero alardear de una fortaleza que, tal vez, llegado el momento no demuestre tenerla, pero frente a la adversidad siempre sigo luchando. Y sé hacerlo del único modo que se lucha contra la adversidad: en soledad y sin compañía. Porque como la derrota produce sensaciones desagradables es natural que todo el mundo tienda a distanciarse del que protagoniza la derrota. En este caso me toca a mí liderar este proyecto que está desilusionando”


Inolvidable Marcelo, qué grande sos karajo!!

El rey del mambo

He aquí al hombre, al hijo de dios que alimenta a las masas y se nutre de sus carnes.

El aclamado, el deseado. El que escupe al cielo y no se moja porque en su mundo no existe la gravedad. Salvo la del dinero, claro, la del mercado, la del más fuerte, la que sólo entiende el éxito.
El nombre completo de este señor que en la foto parece estar recibiendo su ración exclusiva de soma del mismísimo cielo es José Mario dos Santos Félix Mourinho y es el rey del mambo futbolístico. 
Su desafiante mirada -al contrario, al público, al árbitro o a quien sea- habla de su concepción del deporte. Es la táctica del campeón colmado de halagos indigestos pero que devora con glotonería. “Nadie es mejor entrenador que yo”, repite como un mantra, como si esa invocación contuviera la fórmula que transforma el deseo en realidad. Insulta, se mofa del contrario, Mourinho se pierde en el éxito. 
Criado en el seno de una familia adinerada del Portugal de Salazar, creció en una finca con quince habitaciones y una rígida educación católica y fascista. La caída del régimen en 1974 cambió la vida de la familia, que lo vivió como un trauma. “Ser de derechas en Setúbal, como yo, era como ser del Oporto en Lisboa”, dijo una vez Mourinho, que tiene totalmente vetado en sus declaraciones el tema de la política. Él traslada la batalla a los estadios, que es donde se mueve como pez en el agua.
Su última conquista de verdad fue la Copa de Europa, esta vez con el Inter de Milán. Antes había eliminado al Barcelona con un estilo de juego más oscuro de lo que muchos esperaban, pero ya se sabe que en esto del fútbol lo que cuenta es el resultado. El tiempo es un aliado del olvido.
José Mourinho, el provocador, el ególatra, sabía lo que decía cuando pidió acaparar  todo el poder de su actual equipo, el Real Madrid. Es el dios carnal en este olimpo del siglo XXI que entre todos hemos convertido el fútbol. Todos le ríen, todos le tocan, todos le envidian. A muchos descerebrados les gustaría ser como él y así va el mundo. Tan listo, tan guapo, tan estrella. Su nombre suena a gloria. “Special one”, se autodefinió al llegar al Chelsea.
Y para los elegidos como él no existe el perdón. Siempre arrogante con el rival, reparte dardos y olvida. Mastica y escupe. Como la ley del mercado, la del más fuerte, la que que no entiende de justicia ni pone un juego a la altura del juego. El fútbol es la mercadería en la que Mouriño mide su cuenta de resultados, su burbuja en tiempos de crisis, la guerra donde sólo le vale ganar. El fútbol es su Cielo. Y en ese paraíso, Mourinho es el rey del mambo. Aunque a veces ponga cara de vencedor triste. Hoy el Atlético de Madrid le ha abierto la puerta de salida de España para que vaya a enseñar donde le aguanten. Bye, mister.

Raúl González

En un mundo donde el hombre es un lobo para el hombre, y el deporte es un ejemplo lapidario de la inspiradora frase de Plauto, comportamientos como el de Raúl González con el mundo del fútbol deberían encabezar las crónicas deportivas de cada jornada. Mientras que por las hiedras del Santiago Bernabeu trepaban camaleones codiciosos de toda laya, va el ex capitán del Real Madrid y abandona el equipo por la puerta de atrás, en silencio, sin alharacas, con el espíritu humilde del barrio de San Cristóbal de los Ángeles, en el distrito madrileño obrero de Villaverde, donde nació. “Para mí nunca existió la rendición”, afirmó poco antes de su despido de la Casa Blanca por un Florentino Pérez más amante de maniquíes deslenguados y estrellas sin brillo social que de canteranos entregados a una causa como él. Sólo recuerdo un gesto controvertido dentro de la cancha:  aquella vez que mando callar al Camp Nou tras marcar un gol. 
Hoy visita San Mamés con el Schalke 04. Quizá sea la última vez que lo haga. No estaría mal, como escribía ayer Jon Agiriano en El Correo, que todo el mundo viera que La Catedral le despidió como se merecía porque el presidente del Real Madrid, que nunca congenió con él, no quiso hacerlo en su día. Me gustaría añadir que tampoco estaría mal que el Athletic apuntara en su libro de diamantes los buenos detalles de un futbolista que durante 18 años compitió con limpieza contra el equipo rojiblanco aunque fuera recibido con artillería pesada en cuando ponía un pie sobre el verde tapid de La Catedral. 
Es cierto que ganarle al Madrid siempre es un placer en Bilbao pero no olvidemos la nobleza. El de hoy es un partido en el que el Athletic jugará con la dignidad de un gladiador y que el fútbol debe aprender muchas cosas del rugby pero si San Mamés reconoce al final del partido la honradez de un deportista ejemplar como Raúl González volveré a reconciliarme con este deporte, ganemos o perdamos. En mi memoria quedarán las carreras de Raúl, un estandarte del Madrid “señorial”, del que me hablaba mi padre cuando era niño. No quiero traicionar a un deportista que no vive el tercer tiempo de los partidos como si fuera una continuación de la guerra. En mi opinión, merece una ovación cerrada.

El Athletic y la copa

Si ocurre, no será el fin del mundo. Me costará más o menos asimilarlo pero en una semana, en dos a lo máximo, lo habré superado. El Athletic juega hoy el primer partido de la semifinal de Copa contra el Mirandés y aunque nadie lo imagina, puede perder. Bueno, ¿y si ocurre, qué? Somos de Bilbao, ¿no? Pues arrea que es gerundio. Aupa leones. En situaciones peores hemos estado y al final hemos terminado riéndonos de nosotros mismos. Ley de supervivencia. 
Pero es que pensar que un equipo de Segunda B puede dejarnos sin la final de Copa y el fiestón consiguiente me parece la putada del siglo. Una pesadilla siniestra. En serio. Ya nada sería lo mismo. En fin. No voy a desesperarme a estas horas de la mañana porque todavía no se ha jugado el partido. Pensaré en otra cosa…  pero, ¿y si perdemos? Estoy dolorido de tanto cruzar los dedos. 
Vamos a ganar seguro y ya no habrá de qué preocuparse. Apelo a la épica, a la historia, a la garra y a la Virgen de Begoña, aunque de la pobre sólo me acuerde en momentos de angustia total. ¿Y por qué no me voy a acordar? Ella es del Athletic y si hay Dios le rogará que hoy teja botas de seda para los leones. Aunque pensándolo con frialdad… ¿y si no existe Dios? Glub… perdemos seguro. Un gol del Mirandés en el primer minuto tras fallo defensivo y colapso neurológico. Catalepsia colectiva en el segundo tiempo. Rayos y truenos por mis venas abiertas. Luego, me haré anacoreta y tiraré caca a quien venga a visitarme.
Por favor, Athletic de mi alma, no me jodáis el día ¡¡que vivís en la cúspide y los del Mirandés en la sabana!! No jugar si no lo deseáis, no disfrutar si no queréis, no ganar si no podéis pero, por todo lo que queráis en esta vida, ¡eliminar al Mirandés, carajo! que aún no estoy preparado para el fin del mundo. 

El Athletic ante su partido del siglo

Hoy miércoles 5 de enero no habrá lugar para los inocentes en San Mamés. El destino futbolístico del Athletic aguarda camuflado de azulgrana, los colores del FC Barcelona. El empeta a cero en el partido de ida nos hace mantener la esperanza de que los milagros existen y, por lo tanto, podemos eliminarles. Pero parece algo tan complicado como que, de repente, se terminen todas las guerras. Los jugadores blaugranas llegan muy motivados, tanto como lo que les den de si los miles de euros adicionales que en caso de ganar la Copa engrosarán en sus ya rebosantes bolsillos. Y la gloria deportiva, claro.
Seguro que hoy las rutilantes figuras barcelonistas defenderán su meta con la bravura de un toro y correrán al contraataque como guepardos desbocados. Pero que el miedo no nos ofusque la mente. La realidad es que delante del Athletic habrá 11 futbolistas y no un equipo de cíclopes imbatibles. De nuestra parte estarán miles de ojos, gargantas y voluntades concentradas en que la trayectoria de un balón de cuero nos sea beneficiosa durante los 90 minutos más apasionantes de la temporada rojiblanca.
Hasta que concluya esta adrenalítica noche propongo tomar medidas contra el diablo. Pregunten por los remedios a las abuelas, a los pescadores que faenan en Gran Sol o a quienes crean de verdad que el destino del mundo no está en la naturaleza del hombre sino que en las alturas celestiales.
Supongo que cualquier cosa será importante para que hoy la bola sienta una atracción irrefrenable por entrar en la portería culé. No olvidemos que el Athletic se juega un sueño y el Barcelona un puñado de dólares. Con perdón para Guardiola y su genial tropa.

El misterio norcoreano

El Mundial de fútbol es un voluminoso escaparate donde más que el resultado parece dirimirse la esencia del orden planetario. Y entre todas las selecciones participantes, hinchadas coloristas, folclores sabrosones y estrellas del firmamento; o por encima de todos ellos, destaca un equipo: la República Democrática  Popular de Corea, un país que vive de espaldas al mundo.

Con una afición de cartón piedra en su estreno contra Brasil -se ha confirmado que el puñado de sonrientes seguidores que saludaban a la televisión eran en realidad actores chinos pagados por la FIFA-, y con un único jugador profesional que ni siquiera nació en este hermético país sino en la república hermana del sur, Corea del Norte ha impuesto un estilo enigmático.  Ni siquiera la organización del Mundial supo hasta ayer que cuatro de sus internacionales desaparecieron hace días de la concentración sin dejar rastro. No les sigue nadie. Ni un fotógrafo ni un cronista. Nada de lujos. Su centro de entrenamiento es un búnker estirilizado del consumismo exterior. El misterio forma parte de su decorado.

Pyongyang cree que es la mejor manera de mantener en forma a sus esforzados deportistas. Pero no hay nada nuevo en este estalinismo moral impuesto. No en vano, el suelo coreano es un inmenso cementerio. En su milenaria historia, esta península oriental tan sólo ha gozado 200 años de una cierta armonía política.

El resto del tiempo ha sido colonización extranjera, invasiones atroces como la perpetrada por Japón en 1910 y muchas guerras. La última de ellas, la que escenificaron la URSS y EE UU entre 1950 y 1953 partió el país en dos a través de una arbitraria línea de exclusión, el paralelo 38.

En el norte se estableció la única dinastía comunista del mundo presidida por un hombre, Kim Il Sung, fallecido en 1994, y hoy dirigida con mano de hierro por su hijo Kim Jong Il. Al sur se edificó un sistema obsesivamente consumista bajo la lupa de aumento que Washington instauró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los únicos motivos comunes a ambos Estados son la enorme corrupción de sus clases dirigentes -especialmente la norcoreana- y la frontera más dura de la Tierra. Panmunjon es el punto fundido en negro entre los dos Coreas donde hoy conviven enfrentados miles de soldados armados hasta las cejas.

Aventurarse más allá de este límite es un privilegio al alcance de unos pocos. Según datos de las propias autoridades norcoreanas, tan sólo 200 de los 22 millones de habitantes de su país son extranjeros. No es de extrañar que Kim Jong Il se jacte, cada vez que puede, de estar dirigiendo el país étnicamente más uniforme e impermeable del mundo. No entran ni las moscas.

Pyongyang se sostiene como un estado policial que colecciona denuncias por vulnerar los derechos humanos y por expulsar sin contemplaciones a todo extranjero que ose realizar la más mínima crítica  hacia la oscura forma de sus dirigentes de aplicar el orden social. Sin embargo, Naciones Unidas mantiene abiertas varias misiones, una de las cuales, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios –OCHA-, concede ayudas de emergencia que son distribuidas a su antojo por el propio gobierno norcoreano.

Pero no todo son espinas en este rosal asiático. Hoy en día, el sin par Kim Jong Il tiene fluidas relaciones diplomáticas y comerciales con una treintena de países entre los que se encuentran España, Reino Unido,  Rusia o China  –su principal aliado-. El negocio más lucrativo, sin duda, fue el consorcio internacional KEDO diseñado en la región de Kumho, un mastodóntico complejo de producción eléctrica con energía nuclear en el que participó EEUU junto a otros 12 países y empresas como Daewoo, Hyunday o la estadounidense ABB. Este acuerdo fue firmado en 1994 por el expresidente  Jimmy Carter.

El objetivo de la planta eléctrica era que, a cambio, los norcoreanos precintaran las instalaciones nucleares de grafito susceptibles de ser utilizadas con fines armamentísticos. Pero Kim Jong Il que además de tirano es muy listo, forzó a occidente a aflojarse los bolsillos en la construcción de otras centrales del tipo ‘agua ligera’, es decir de uso civil, y del suministro anual de 500.000 toneladas de petróleo. El primer reactor de Kumho que debía haber entrado en funcionamiento en enero de 2005 aún no se ha construido y el grifo petrolífero fue cerrado por Washington el 12 de septiembre de 2001.

Esta situación ha derivado en una crisis energética en Corea muy superior a la sufrida en 1993 cuando el mundo tuvo conocimiento de la muerte por hambrunas de 2 millones de personas. Desde entonces, las centrales precintadas por Pyongyang tras el acuerdo KEDO han vuelto a funcionar. El responsable de la Agencia Internacional de Energía Atómica –AIEA-, el egipcio Mohamed El Baredei, archiconocido por su frustrado trabajo en Irak, no se cansa de decir que Corea del Norte vive una crisis energética y alimenticia estremecedora que es inversamente proporcional a su desarrollo nuclear.
 

En 2003, horas antes de iniciarse la invasión de Irak, el entonces presidente de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear y hoy Relator de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Richard Falk, se preguntaba con estudiada retórica : “¿Cómo se puede respaldar una guerra contra un país como Irak que cooperaba con los inspectores de armas de la ONU mientras se mira hacia otro lado con Corea del Norte que ha expulsado a todo observador internacional  y decide retirarse del Tratado de No proliferación Nuclear?” . Quizá a los guerreros occidentales de entonces les faltó tiempo y reflejos para darle la única respuesta posible: “Nadie es perfecto”.

Ahora los norcoreanos quieren lucirse en ese único escaparate de igualdad que hay en el mundo: el fútbol. Pero mientras el resto de las selecciones se debaten entre mantener una dieta nutritiva controlada por ordenador o comer a escondidas, su menú es un misterio supervisado por uno de los cocineros personales de Kim Jong Il. Todo un detalle para los sufridos jugadores de la selección. Su Querido Líder siempre ha presumido públicamente de tres cosas: su prominente barriga de tonel, su desbordante conocimiento del cine pornográfico y su elegante peinado. 행운 (pronunciarse “haeng-un” que significa “suerte” en coreano).