Catalunya, 20 de septiembre

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La detención de 14 altos cargos del Gobierno catalán provocó ayer un incendio social en Cataluña que a estas horas parece fuera de control. Miles de personas salieron a las calles de Barcelona y de otras ciudades como Madrid para protestar contra lo que consideran “el mayor ultraje a los derechos civiles cometidos por una democracia en Europa”.

La orden de arresto contra los miembros del Govern -entre los que se encuentran el número dos del departamento de economía, el secretario de Hacienda y el máximo responsable del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CCTI) de Cataluña- y destacados colabores partió a primera hora del día de un juzgado de Barcelona que consideró que el momento de cortar por lo sano “con un proceso de sedición”, penado con hasta 15 años de prisión en España, ha llegado. La reacción de miles de personas, a favor o en contra de la independencia catalana pero defensores “del derecho a decidir” fue agolparse en torno a los edificios administrativos autonómicos para impedir la entrada de policías dispuestos a proceder a los registros e incautaciones de documentos ordenados por el juez.

Mientras esto sucedía en la capital catalana, en Madrid, el presidente del gobierno Mariano Rajoy daba cumplida cuenta en el Congreso de su acerada posición de impedir la celebración del referéndum el 1 de octubre. Sordo al clamor de un parte nada desdeñable de ciudadanos, en su propio suelo y en Cataluña, que le exigen la apertura de un diálogo para limar asperezas en este encarnizado conflicto territorial, Rajoy se limitó a explicar que la barrida practicada ayer contra el independentismo “se ha hecho por decisión del juez para que se cumpla la ley”.

Horas después de la caótica sesión parlamentaria con la que tuvo que lidiar, el presidente español anunció la convocatoria de una reunión de urgencia en La Moncloa con los líderes de dos de los tres principales partidos de la oposición, el socialista Pedro Sánchez y el neoliberal Albert Rivera. A la cita no fue invitado Unidos Podemos, tercera formación del país y partidaria de negociar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, ni tampoco ninguna de las fuerzas nacionalistas con representación parlamentaria. El objetivo era ablandar la postura del PSOE y conformar un monolítico bloque alrededor del gobierno y sus decisiones.

Tras la sesión celebrada el martes en el Congreso, donde la propuesta a favor de la unidad de España, propuesta por Ciudadanos sufrió una auténtica debacle, Pedro Sánchez vuelve a encontrarse en medio de una agonía política digna de Hamlet, con divisiones internas entre los partidarios de defender un diálogo y los que sólo ven en la aplicación de las leyes la panacea de todo.

Desde Barcelona, el president Carles Puigdemont leyó un durísimo comunicado institucional en el que citando directamente al gobierno de España, trató de demostrar que el arresto de 14 miembros de su gabinete es la prueba que enmascara “la suspensión de facto del régimen autonómico” y su sustitución por un “Estado de excepción”. Con profusión de epítetos hacia los registros policiales practicados en centros públicos y domicilios privados, el president catalán concluyó que el Estado está intentando sojuzgar a su pueblo de forma implacable y pone en serio riesgo la democracia de España. “Lo estamos viviendo hoy en Cataluña no se vive ningún otro estado de la Unión Europea”, señaló ante una sala abarrotada y expectante, donde destacaban todos los miembros de su gobierno.

Aunque no lo citó expresamente en su declaración, Puigdemont también se refería al desmesurado celo mostrado por las fuerzas de seguridad en la búsqueda y captura de papeletas y propaganda sobre una consulta suspendida por los tribunales de justicia. En medio del operativo policial realizado ayer también se requisaron en una nave industrial de la pequeña localidad barcelonesa de Bigues i Riells 10 millones de papeletas impresas para votar el 1 de octubre. Ante la magnitud del destrozo político que está causando este enfrentamiento entre legalidad y legitimidad sobre el derecho a decidir en Cataluña, las alcaldesas de las dos principales ciudades de España, la barcelonesa Ada Colau y la madrileña Manuela Carmena, pidieron conjuntamente diálogo a todas las partes porque “haya o no referéndum, todos saldremos perdiendo en las actuales circunstancias”.

El presidente del gobierno también calificó ayer que la actual tesitura es “desagradable” y pidió a su homólogo catalán que ponga la marcha atrás para evitar males mayores, en clara advertencia de que otras medidas de fuerza no han sido en absoluto descartadas.

Publicada en El Telégrafo, Ecuador

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La Santa Alianza

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El sacrosanto rotativo del neoliberalismo financiero en España ha decidido saltar al ruedo de las negociaciones políticas apretando las clavijas en su propia trinchera para neutralizar disidencias. Sólo queda agradecer a la cabecera económica del lobby mediático Unidad Editorial por iluminar el camino que nos conduce a culminar la Gran Obra. Lo necesitábamos en estas oscuras horas que nos ha llenado de dudas -espirituales, se entiende- tras esos esquivos resultados salidos de las urnas. Era el reclamo de quienes se dejaron el alma por reflotar esta patria que se hundía en manos de incapacitados para tan trascendental tarea. El legado Plus Ultra heredado del Sacro Imperio Romano adquiere hoy un nuevo dinamismo.

Gracias de corazón, estimada cabecera, por tamaña gallardía editoral, por guiarnos a través de los vestigios tenebrosos que nos dejaron un puñado de votantes y pedir, no, ¡exigir!, la formación de una Santa Alianza que salve a España de las llamas de una anarquía devastadora. Tanta sinceridad suya, nos abruma. Ustedes representan el pragmatismo científico que reclamábamos.

Sublime circunloquio el suyo para enjugar las ubérrimas lágrimas de desesperanza que vertimos con nuestra sangre derramada por una propuesta arrebatada. Pues a por la siguiente clamamos, santo Dios, que en la lucha siempre encontraremos la manera de esquivar la hoguera que las manos ignorantes ya han comenzado a prender: Tomad entonces Pacto de Estado, sepultureros, que no somos los “viejos partidos” sino los dignos salvadores de ese populacho desaprensivo y codicioso -el enésimo y nunca el último desafío que el señor pone en este camino de espinas para probar nuestra fe- que sólo siembra corrupta desolación.

Nosotros somos los meritorios y tenemos la razón porque así lo quiso Dios cuando disipó las tinieblas de este mundo. Defendemos la Santa Alianza desprendida de tentaciones inmorales hacia un cambio incierto. Asumimos con ardor y honor nuestro destino manifiesto que nos pide, aunque ustedes no lo crean, que somos los elegidos para aplacar las fantasías de un pueblo que se cree libre pero que ha empezado a enloquecer.  Sólo nos queda añadir: ¡Viva el Capitán Trueno!

Manipulan las cifras del paro

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Un profesor de Relaciones Laborales en la UPV escribe hoy sobre la eufórica venta de mejora económica que nos hace la ministra de Empleo, Fátima Báñez. No hay que ser muy ilustrado para darse cuenta de que el Gobierno del PP sigue manipulando la valoración de las frías cifras como haría un trilero avezado a la puerta de un mercado. Faltaría más. Su poder está en riesgo y han abierto la cacería de borregos, en la que todo se maneja a su favor aunque para ello tengan que falsear un cuadro de Picasso.

El profesor opina lo siguiente:

“60.214 desempleados menos. Esa es la cifra que a bombo y platillo presenta el gobierno como la prueba del nueve de su buen hacer económico en el “año del despegue Mariano”. Para “conseguir” rebajar el paro registrado en las oficinas del SEPE, el Gobierno de Rajoy ha tenido una ardua tarea en estos años. Destaquemos sólo cinco de sus logros:

1.- Reducir la cobertura de desempleo al 55% de los parados.

2.- Hacer que dos millones de personas de los 4 millones 500 mil registradas sin empleo, carezcan de ingreso alguno.

3.- Conseguir que el 12,5% de quienes trabajan, 2 millones 300 mil personas, lo hagan por menos de 21,62€ al día, mientras las empresas del IBEX 35, todas ellas, mantengan sus sedes en paraísos fiscales, eludiendo así sus obligaciones tributarias.

4.- Forzar que 358.442 habitantes, el 0,77% del conjunto de la población, abandone España y busque su futuro lejos de su país, su ciudad y su familia.

5.- En 2014 echaron de sus viviendas habituales a 7 mil familias, a la vez que protegían a la gran banca y sus miles de casas vacías.

6.- Dejar a 950 mil personas sin cobertura sanitaria, racanear tratamientos a los enfermos de hepatitis mientras liquidan la sanidad pública a través de acuerdos con grandes fondos y empresas con el fin de exterminar un derecho y patrimonio común.

7.- Bajo las cifras globales de empleo generado que acaban de facilitar, ocultan que se trata de empleo a tiempo parcial en su inmensa mayoría y muy precario respecto a derechos laborales.

8.- Esta política de austeridad al servicio de la oligarquía financiera y de las mayores empresas no va a permitir una verdadera recuperación. Lograr que 60.000 personas salgan de las listas del desempleo a cambio de la ruina, la pobreza y la desigualdad generalizadas representa un verdadero timo. Sin más.

9.- La recuperación sólo puede llegar tras un giro de 180 grados. Necesitamos un plan de rescate al principal valor de cualquier Estado: las personas. Necesitamos detener los desahucios, garantizar ingresos, la educación, la sanidad y profundizar en la democracia.

10.- Es necesario una Renta básica universal e incondicional para todas y cada una de las personas residentes. Una renta igual al Salario Mínimo que permita recuperar la dignidad, reforzar la cohesión social, la capacidad de negociación de los trabajadores, la independencia de las mujeres y, en general, que combata la desigualdad haciendo que, a través de una profunda reforma fiscal, paguen más quienes más tienen, es decir, los ricos.

11.- ¿Un sueño? No hablo de sueños sino de algo que es posible hacerlo de inmediato para ayudar a que las personas, el valor innegociable, empiecen a salir de la miseria a la que han sido empujados: Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino de España: sí, se puede y es racional.

12.- En este sentido, el papel de los sindicatos es esencial en la lucha contra la pobreza y la precariedad, que en buena medida se han visto multiplicadas por la contrarreforma laboral.

13.- Sin una movilización general de los sindicatos, en alianza con las Marchas de la Dignidad y otras movilizaciones populares contra los deshaucios y por la defensa de la sanidad y la educación públicas no será posible revertir los efectos devastadores de las políticas neoliberales”

Tras esta reflexión siempre me entran ganas de escuchar un blues y releer a Beckett

Lucha de clases

La fotografía nos muestra un paisaje turbador. Bajo un cielo en llamas se observa una fábrica camuflada entre nubes industriales con perfume oxidado. El gigante telúrico parece haber devorado el resto de las cosas entre el intenso color del horizonte y un cielo despejado que casi se puede tocar con los dedos. Alguna vez llegamos a pensar que el progreso era todo esto. Pero no. Aquí es difícil vivir, pese a los estragos del paro y las promesas de desarrollo.

Con una aguda crisis global inducida por los grandes banqueros, esta imagen podría parecer un deguerrotipo lejano. Lo que en el siglo pasado simbolizaba el trabajo y el progreso es hoy el cementerio de almas perdidas. Un espejismo. Aquí ya no funden hierro sino miles de sueños. Son tantas las quemaduras económicas provocadas por el sistema neoliberal que tratan de imponer que la esperanza escuece. Entre el paro galopante (más de 6 millones en España), la falta de escrúpulos de sacrosantas instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el contubernio vergonzoso creado entre la dócil prensa y gobiernos infelices como el español o el griego, la ciudadanía no termina de armar una alternativa global que neutralice la expansión de la plutocracia neoliberal por el mundo. Vivimos una versión modernista de ‘El proceso’ de Kafka. 
Me provoca vértigo observar las similitudes que los supuestos amos de la realidad actual tienen con los siniestros personajes que el escritor checo dibujó en su novela. Y así, de la misma forma que por las fauces de este dragón siderúrgico de la fotografía fluye CO2 sin que aparentemente nada suceda, espesas sombras seguirán extendiéndose hasta que el hastío de la ciudadanía se manifieste como un puño cerrado.
EE UU continua difundiendo que su mundo libre es el mejor de los mundos posibles para camuflar que su presidencialismo es un poder real en manos de sombras que defienden Guantánamo y envían sus drones a guerras lejanas como ángeles del cielo. Japón sufre una deuda pública colosal,  y las potencias emergentes se las apañan para desmontar un sistema económico global que les ha golpeado sin piedad durante siglos y ahora se empeña en seguir golpeándoles si osan desafiar al mercado libre y desigual. Pero el gran asunto es Europa. La economía del Viejo Continente se desangra lentamente sin remedio y sin fin. 

La semana pasada, la filósofa estadounidense Susan George metía el dedo en el ojo de la opinión pública al detripar la falacia del antídoto contra la ruina que hoy venden los gobiernos europeos a sus aterrados ciudadanos al asegurar que la austeridad impuesta no es la primera piedra para reactivar la economía sino el germen “de más desigualdad social, de más depresión y de más crisis”. La autora de “El informe Lugano” coincide con el inversionista estadounidense y gran conspirador del neoliberalismo global al asegurar que la tensión que se vive en todas las áreas de la vida  “es un capítulo más de la lucha de clases” desatada por la clase eletista de Davos -que pretende gobernar el mundo- contra los estados sociales y de derecho. La diferencia entre ambos estriba en que mientras Buffett se vanagloria en público de que los esbirros de los bancos están ganando la partida, George clama por la lucha de los pueblos como reacción frente a las agresiones. Ustedes eligen.

España: No puedo decir la verdad


Fotografía: Javier Bauluz
Uno de los reportajes más impresionantes que leí de la guerra en los Balcanes daba cuenta del pavoroso escenario descubierto por el periodista británico Ed Vulliamy en Omarska, en el noroeste de Bosnia, en el verano de 1992. La pieza comenzaba con la declaración de un prisionero bosnio, ojeroso y demacrado, en un campo de concentración serbio mientras atacaba su ración diaria de judías. “No quiero mentir pero no puedo decir la verdad”, repetía. 
Sin que nada de aquello se parezca a lo que hoy vivimos, tengo la extraña sensación de que la secreta logia económica que dirige Europa rubricaría el torturado lamento del preso sin añadir una coma. Dadas las circunstancias que nos asolan -con concentraciones de ciudadanos insatisfechos cada vez más numerosas en los alrededores del Congreso, una intelligentsia económica enrocada en un mantra que más que despertar a los mercados parece espolear la lucha de clases, y unas previsiones financieras que invitan al suicidio colectivo-  resultaría milagroso que uno de los rostros públicos de la Gran Recesión asumiera una parte del pensamiento de Orwell para descargarse las culpas de la angustia global: “Dimito porque no quiero fingir más pero no puedo decirles la verdad porque no sabría que va a sucederme después”. Sería un acto revolucionario.
El problema de la impostura es que es mala compañera del tiempo. Quiero decir que mientras el encefalograma financiero continúe al borde del colapso, el miedo se transformará en coraje contra un Estado que oculta, que no dice la verdad, que no busca el bien colectivo. Y la sociedad española ha perdido la inocencia. La Puerta del Sol y la Plaza de Neptuno, una de las confluencias más febriles de Madrid, es el termómetro de buena parte del pueblo contra ese poder opaco y enrocado que camina con la mirada baja y la porra en ristre. A la defensiva, como cuando se esconde algo o se tiene miedo.
En Sol y en la Plaza de Neptuno nadie se esconde ni se lamenta. Ahora bulle como icono de una protesta incansable. Calle abajo está el imponente Palacio Real, en donde tal vez algún día encallen las primas de riesgo y las bolsas que arrastre un río de lágrimas. Y empujadas por los gritos encendidos de palabras, el antídoto contra el silencio de los reyes del mercado. La respuesta que flota en el aire es que no pueden contar la verdad.

El cinismo de los guerreros (actualizado)

Cuando yo uso una palabra -dijo Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

-La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda aquí…, eso es todo.

Nunca tantas personas han creído menos en la política. El mundo está cambiando y algunos soñamos con un regreso a la Ilustración, a que la transformación radique en la ironía del lenguaje y no en la inventiva lingüística, en las pedradas del pensamiento único que más que combatir el terror del pueblo, lo incrementa. La política es cada vez más confusa, extravagante y peligrosa. Decía Ryszard Kapuscinski refiriéndose al periodismo, que el cinismo es una actitud antihumana, que aleja automáticamente de este oficio a quien la cultiva porque le aparta de la gente corriente. Eso mismo podríamos decir de la política.

La idea más generalizada en la calle es que vivimos sumergidos en un régimen de intereses económicos tan poderosos que a los ciudadanos sólo nos queda adaptarnos al poder del mercado para no ser expulsados de ese nuevo mundo en construcción. Es decir, ser cínicos e individualistas. 
Pero, ¿qué hay más separado del pueblo que los reduccionistas de lo social, que los usurpadores de la política que sólo consideran a la plebe material imprescindible cada cuatro o seis años, que los economistas que ignoraron los factores clave de esta crisis que hoy padecemos o, lo que es peor, que intuyendo lo que venía prefirieron ignorar los fallos del sistema para favorecer agendas políticas destinadas a laminar derechos y libertades de la ciudadanía? 
Parafraseando a Kapuscinski, la pobreza, la frustración que provoca las distintas formas de presentarse la necesidad y la desaparición paulatina de prestaciones sociales, se manifiesta cuando la ciudadanía siente que antes había esperanza y hoy ha desaparecido. La política ha capitulado ante el fundamentalismo del mercado y está despojando silenciosamente a los individuos del placer de sentirse protagonistas. El cinismo de los guerreros. La globalización ha dilatado la grieta que separa a ricos y pobres a pesar de que hoy nos brinden la posibilidad de ser testigos directos de las injusticias del planeta casi de forma inmediata. 
La regresión de la democracia aborta las esperanzas de un mundo mejor, al menos menos hipócrita y más trasparente. Como decía Marcel Mauss, “las formas humanas de intercambio no son reductibles a la ideología utilitarista”, a perder los sueños. 
La economía debería cambiar porque ha revelado enormes fisuras pero no hacia donde la dirigen los timoneles de este modelo de desarrollo basado en lo efímero, en el mercado, en la indiferencia. Contradiciendo a los pagados dirigentes actuales, un viejo liberal estadounidense llamado Henry Thoreau escribió que el pensamiento auténtico “es un caballo que cuando llega la primavera deja todo su pienso atrás y se lanza a galope a buscar hierba fresca”. 
Quizá aun somos capaces de demostrarnos, de manera ilustrada, que los más de 5 millones de parados no somos ni tan estúpidos como nos pintan ni tan vagos como algunos nos suponen. Va por usted, jodida señora Andrea Fabra, por ser tonta del bote.

Syriza, ¿es o no es IU?

Un artículo titulado “Syriza no es IU” firmado por Raúl Solís ha levantado una pequeña polvareda en el seno de la izquierda española, seducida por el programa de una formación con posibilidades reales de ganar las elecciones en Grecia del próximo 17 de junio y cambiar el curso actual de las cosas.

Christiane Amanpour entrevista a Tsipras en CNN

Por resumir la controversia que ha generado, el autor apunta que Izquierda Unida no es la formación homóloga de Syriza en España. Sus argumentos son rotundos. En primer lugar, dice que la Coalición de la Izquierda Radical griega rechaza “los sistemas productivistas tanto capitalistas como comunistas, y defiende los derechos humanos sin peros” también, por supuesto, los de los disidentes cubanos, el flanco más delicado y cuestionado de la izquierda española, especialmente del PCE. 

Además, alerta de la inclinación casi genética del comunismo a devorar iniciativas progresistas más o menos modernas que no dudan en descuartizarlas bajo el férreo dogma de las viejas estructuras políticas. Y pone un ejemplo: “La misma noche electoral, Izquierda Unida y el Partido Comunista de España (formación mayoritaria dentro de la coalición IU) trataron de apropiarse del triunfo de Syriza (…) y también del resultado del Partido Comunista Griego (KKE), sus verdaderos homólogos”.
Para el autor, sólo el Bloco de Esquerda portugués, la Liga Verde finlandesa, la Europa Ecológica francesa, el Partido de Izquierda sueco y el Groen belga están capacitados para empuñar las armas -programa y valores- con las que Coalición griega ha empezado a desafiar a los dueños de la UE. Según Solís, en España también tiene herederos: “Máis Galiza, Compromís, Iniciativa per Catalunya, Chunta Aragonesista, Partido Socialista de Mallorca-Entesa Verds, Nueva Canarias o Geroa Bai”.

¿Quién es Alexis Tsipras?

A este concienzudo análisis, sin embargo, le han salido enérgicos censores. Uno de ellos es un buen amigo con un intenso activismo político en Francia y España, ajeno a IU, para quien el artículo de Raúl Solís no soporta ni cinco minutos de reflexión. “Confunde IU con PCE (muestra de ignorancia o mala fe), compara Syriza con la Chunta o ICV (que se presentan con IU a las elecciones), y asegura que IU no es plurinacional (¿algún otro partido de ámbito estatal y con representación parlamentaria está a favor de la autodeterminación?)”, responde. 
Su crítica se vuelve incendiaria al repasar los referentes europeos del grupo izquierdista griego que apunta el autor del texto: “Miente al equiparar Syriza con la Europe Ecologie cuando debería hablar del Fornt de Gauce y el NPA”. Y concluye de forma lapidaria: “De hecho, la propia Syriza reconoce IU como su partido hermano en España”.
El tema de los derechos humanos “sin peros” y la disidencia cubana es otro asunto peliagudo que devuelve en forma de pregunta: “¿Se refiere a que en Cuba existe una disidencia sin derechos?” ¿No tienen derecho a expresarse? La realidad es que Yoani Sánchez escribe una vez a la semana en El País y no parece que le pase nada. Lo mismo sucede con las manifestaciones de las Damas de Blanco. ¿Habla de los derechos de gays y lesbianas? Creo que el cambio en Cuba en este tema es espectacular”. Pese a sus dudas sobre el sistema cubano prefiere citar los últimos comunicados de instituciones tan poco sospechosas de colaborar con La Habana como Amnistía Internacional y la Iglesia Católica coincidentes al indicar que en Cuba no hay presos políticos. 
Y termina: “No hay por donde coger el análisis de Raúl Solís, vamos, y mira que no milito en IU, pero mentir por mentir tampoco es lógico salvo que se trabaje en Intereconomía”. Lo que parece indiscutible es que Cayo Lara no es Alexis Tsipras pero también decían que el Titanic era indestructible y ya ven donde se encuentra.
Así que ahora paz y después gloria. Amén.
PD: Un grupo de ciudadanos españoles ha escrito esta carta al líder de Syriza. Referirme a ello es solidarizarme con su esfuerzo, su interés y su compromiso con unos ideales que comparto para cambiar las cosas. Piden vuestra firma y apoyo. Muchas gracias 
PD 2: La periodista griega Corina Vasilopoulou ha tenido la amabilidad de responder a este post. Su opinión es la siguiente: “Sí y no. En Syriza hay ex miembros del Partido Comunista (KKE), pero KKE sigue solo y considera a Syriza demasiado reformista”. Muchas gracias.
PD 3: Sobre la perspectivas que se abren con un Gobierno de Syriza tras las elecciones del próximo 17 de junio, los grandes medios europeos, la mayoría de ellos adscritos al statu quo imperante, pronostican una hecatombe para el pueblo griego y el resto de países con problemas como España e Italia. Nada más lejos de la realidad, a juicio de Christos Kefalis, ajedrecista griego y escritor. En un extenso artículo, Kafalis escribe sobre los movimientos bolivarianos en América Latina y su manera de emprender cambios radicales desde dentro del sistema: “La experiencia de Hugo Chávez en Venezuela (y de Rafael Correa en Ecuador) demuestran que con el apoyo de un movimiento de masas se pueden iniciar grandes cambios radicales utilizando el parlamento a modo de palanca”.