¿Cómo creer a los periódicos?

Entre enfadado y decepcionado me he sentido al leer los titulares de la prensa española que hoy se vendían en los quioscos pero es que la entrevista concedida por Rajoy a Tele5 me ha rematado, me ha hecho revolverme en mi asiento.
Reconozco que ando caliente de tanta simpleza y descrédito. Ningún país europeo tiene una prensa tan análoga en docilidad, tan plana de contenidos, tan marcadamente partidista, como la que hoy existe en España. ¿Cuánto tiempo hemos esperado para que algún diario impreso plantee que la monarquía puede ser discutida desde muchas vertientes? ¿Alguno ha reflejado que los procesos independentistas que existen en España, como el de Cataluña o el País Vasco, pueden tener un fundamento ideológico en el mundo cambiante en el que nos encontramos más allá del aburridísimo juego electoral de miedos y fantasmas al que nos han llevado? ¿Sabemos cuál es el pensamiento de quienes reclaman la independencia, sin prejuicios preparados? ¿Qué conocemos de ellos, cuáles son los argumentos? 
Ahora en el plano internacional ha vuelto a ocurrir. ¿Por qué es populista Syriza y un motivo de reflexión general? ¿Acaso no lo es que la mitad de los griegos hayan perdido el 50% de su riqueza, que la pobreza infantil ronde el 40%, que los suicidios se hayan disparado hasta cotas inimaginables, que, en definitiva, millones de personas hayan sido reducidos por una economía de guerra, cuando no han sufrido ninguna, y que su deuda continúe creciendo hasta el 170% del PIB? ¿Puede denominarse a esto tranquilizador? ¿Son esos datos el resultado de una política responsable? ¿Alguien lo dice?
¿Por qué se aplican para destruir la reputación de un tipo que cobró una beca de aquella manera cuyo valor ascendía a ¡¡1800 euros!!!? ¿Y hay motivos para sentenciar de por vida a otro por cobrar 500.000 euros, también de aquella manera, mientras hacen lo imposible para que olvidemos el fraude, por ejemplo, de Bankia, de la Gurtel, de Valencia? Ningún medio dice ya que uno de los verdaderos sinvergüenzas de todo este descrédito usaba tarjeta black, fue vicepresidente del Gobierno, anda suelto y se llama Rodrigo Rato. 
¿Hemos olvidado que Rajoy escribió en serio aquel washapp para animar a su tesorero encarcelado y quienes hoy no encuentran calificativos para matarlo pusieron sus manos en el fuego por su honradez? ¿Que pruebas más se necesitan para procesar a estos políticos, para decir que ellos son el peligro, que ellos son los populistas y radicales? ¿Acaso alguien puede pensar que con semejantes antecedentes son gente responsable, de fiar? 
Y la prensa, ¿qué nos vende de ellos? ¿Cómo se escribe en España sobre una fuerza política que promete acabar con esta cleptocracia? ¿Hay miedo a contar la historia desde todos los frentes? ¿A ser despedido si se olvida quién ocupa el piso de arriba?
¿Por qué Otegi sigue en la cárcel? ¿Por qué Chávez era un Leviatán para el mundo? No son opiniones lo que busco, algo que pertenece al ámbito de mi privacidad o de la del director de un periódico. 
Hablo del periodismo, del estandarte de la libertad de pensamiento, no de esa muleta que utiliza el poder para imponer su criterio como algo absoluto. Lo que es correcto, cómo debemos comportarnos, lo que debemos temer, lo que nos beneficia. Esto pasa en nuestra prensa pero no en toda la que se imprime en Francia, en Italia, en Alemania, en Reino Unido, en Portugal ni en Grecia. Al menos no con tanto descaro coincidente. 
Tanta unilateralidad ha empujado a muchos a buscar prensa extranjera para completar su percepción sobre un hecho noticioso. Agradezco la cortesía porque he mejorado mi inglés y he avanzado un poco con el francés y el italiano. 
En esos países puedes encontrar periodistas que siguen bajando al infierno de vez en cuando para contarnos cómo les va allá abajo.
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Clarín, Prisa y la Ley de Medios en Argentina

Tras leer la Ley de Medios Audiovisual que el día 7 de diciembre entrará en vigor en Argentina, hago lo mismo con este editorial de El País (que es similar a otras suscritas por el Grupo argentino Clarín) y vuelvo a sentir un triste desapego por el descaro con el que empresarios del mercado libre vapulean a la profesión que tanto amo. Manipulan cuando les conviene y falsean cuanto les viene en gana.

Pese a que las mayores censuras a la ley son que ataca a la prensa libre, cercena la libertad de expresión e intenta silenciar las voces críticas al poder político, es necesario saber que el grupo Clarín, el mayor emporio de la comunicación argentino, ha aprovechado las ventanjas del mercado y las leyes favorables a la acumulación sin límite para comprar 250 licencias cuando la ley en vigor en Argentina sólo permite 24 sistemas televisión por cable y persona, 10 licencias de radiodifusión -sean de radio FM, AM o de televisión abierta- y una señal de contenidos (canal de cable), según datos de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

Por el momento van ganando tras la suspensión cautelar de dos artículos decretado por un tribunal de apelaciones compuesto por tres magistrados aunque uno de los cuales, Francisco De las Carreras, acaba de ser impugnado por los abogados del Estado tras comprobar que recibió premios del Grupo Clarín , entre ellos un reciente viaje a Miami financiado por la ONG Certal, vinculada al conglomerado de Héctor Magnetto, el dueño del gigante mediático.

No es extraño, entonces, que Magnetto alerte al mundo de que la independencia de los medios en Argentina está en peligro, aunque más exacto es decir que la independencia de poner o quitar gobiernos, jueces o absorber empresas ya no estará en función de sus intereses económicos.

Tanto los ingenieros financieros de Magnetto (como los de Cebrián, aunque el Grupo Prisa ya ha llegado a un acuerdo para transferir varias licencias en el interior del país, a cambio de consolidar su posición en Buenos Aires) saben de que no todos los ciudadanos se leerán el farragoso y extenso pliego de la ley -como casi todas las leyes- . Y lo aprovechan para erigirse ante los lectores en pedagogos de la libertad y en garantes de las buenas prácticas en medio de un escenario atroz como el que, en su opinión, existe hoy en algunos países de Latinoamérica.

En realidad, lo que enmascaran estas grandes transnacionales mediáticas es una defensa bizantina de un negocio que en España, y en aquellos países de Latinoamérica que se han convertido en objetivos cotidianos de sus envenenados dardos, no encuentra un mercado donde crecer. 

Pero el caso que nos ocupa es la Ley de Medios de Argentina y la celada editorial que encubre El País: 
1.- Esta ley sustituye a otra en vigor que emana de la época de la dictadura militar y que sirvió para fortalecer a grrupos poderosísimos como Clarín y de pista de aterrizaje a otros extranjeros como Prisa.
2.- Esta ley limita el ansia inversionista a cualquier precio de aquellas empresas que vean en la comunicación sólo un fin para su enriquecimiento (como le ha sucedido a El País en España). Además, ensancha el espectro mediático en Argentina para favorecer el nacimiento de nuevos medios y la difusión de otros ya existentes pero que sobreviven como pueden entre las migajas extraviadas por los amos del universo, o sea, de Clarín, que como buen dominador del mercado jamás ha dudado en aplastar a quien intente hacerle sombra.
3.- Este editorial de El País (calcado a varios difundidos por Clarín) vuelve a colocar en la cúspide de los derechos democráticos al Derecho Corporativo Global cuyas reglas son imperativas y ejecutivas por encima incluso del derecho soberano de los Estados y, por supuesto, de los derechos sociales.
4.- Para cuadrar el círculo vuelve a poner de recurrente ejemplo a Hugo Chávez, el mal latinoamericano que necesita a san jorges como El País y Clarín para armarse de razones y seguir convirtiendo en enemigos de la libertad a aquellos que dicen “no” a sus dictados.

Por último, .como está quedando claro con la crisis económica actual ni el libre mercado es garantía de desarrollo, justicia e igualdad; ni la mayoría de la empresas que participan de él aceptan las reglas del juego -sino que más bien las violan permanentemente-. Y, por supuesto, tampoco buena parte de los grandes grupos medíaticos cumplen con su cometido al haberse convertido en la moneda de cambio de empresarios sin escrúpulos en su convivencia con gobiernos, sociedad civil y especuladores del mercado. La mano invisible que lo regula todo no existe. 

Hugo Chávez visto desde una parte de España

El defensor del lector de El País, Tomás Delclós, responde en las páginas del periódico de hoy a las críticas de los lectores por el tratamiento del diario en las elecciones presidenciales de Venezuela. 
Tras leer dos veces el artículo, me gustaría felicitar a los editores del diario por mostrar por primera vez en 13 años cuál era el objetivo real de su cobertura informativa y, de paso, por desprenderse públicamente de la pátina de “objetividad”  que han estado difundiendo falsamente entre sus lectores a la hora de mostrar la realidad venezolana. 
Dicho esto también me gustaría dejar bien claro que cada uno es libre de pensar lo que quiera sobre Chávez. A unos les gustará, a otros no tanto. Unos lo idolatrarán y otros tantos lo odiaráncon intensidad sarracena. No es mi intención modificar sus apreciaciones subjetivas como tampoco es endulzar el perfil público que más o menos existe de él en España. No hay comparaciones posibles. Chávez es Chávez, con sus defectos y con sus virtudes. 
Lo que si deseo, y espero que me entiendan, es matizar algunas de los comentarios recogidos en el artículo que hoy publica El País para justificar una cobertura electoral que emborrona la rigurosidad informativa de la que se sigue jactando en sus páginas a pesar de los pesares. En realidad no se justifica sino que corrobora, con algún matiz, que lo hecho bien hecho está.
Dice el Defensor del lector:
1.- “El responsable de Opinión, José Manuel Calvo, me ha comentado que se pidieron los artículos en función de la relevancia de la firma y no de su postura a favor o en contra de uno de los candidatos”.
Cuanto menos queda claro que El País reconoce que no intentó trasladar al lector español una visión neutral de la controvertida sociedad venezolana. Publicó tres artículos de opinión: Uno de Vargas-Llosa, otro del candidato Henrique Capriles y un tercero de Moisés Naím, ex Ministro de Fomento del expresidente Carlos Andrés Pérez, condenado por malversación de fondos públicos y responsable máximo del “Caracazo”, la matanza de civiles, la mayoría de los cerros pobres de Caracas a manos del Ejército durante los disturbios producidos tras el colapso de la economía que provocó la liberalización de la economía exigida por el FMI.
2.- “Chávez ha obtenido 700.000 más que en 2006 con una participación histórica, la mayor en 30 años, y con una tremenda movilización de su electorado. Un candidato que el día de reflexión ofreció una rueda de prensa donde reiteró sus mensajes. Ruedas de prensa donde los periodistas que hacen preguntas incómodas son abucheados”.
Puedo dar fe de que Chávez siempre comparece el día de reflexión ante las cámaras de televisión pero se cuida muy mucho de violar los postulados escrupulosamente vigilados por el Consejo Nacional Electoral y las leyes que rigen el proceso previo y posterior a la votación. Ni la oposición política ni los observadores internacionales presentaron protesta alguna por una supuesta violación del derecho a la reflexión. Sin embargo, mucho más insidioso me parece su afirmación de que en las ruedas de prensa en el Palacio Miraflores se abuchea a quien hace preguntas incómodas. He acudido a dos y puedo asegurar que la periodista a la que más atención presta Chávez en sus maratonianas ruedas de prensa es a una periodista colombiana de la CNN. Y puedo garantizar que la reportera hace su trabajo extraordinariamente bien, es decir, pregunta y pregunta hasta obtener la respuesta.
3.- “La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha instado a Venezuela a reconsiderar su decisión de retirarse de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Ello podría suponer, según sus palabras, un serio revés para la protección de los derechos humanos en Venezuela y en toda la región”.
Sobre este importante asunto sólo decir que soy un activo militante de que los derechos humanos ocupen el primer escalafón de las prioridades en la agenda de todos los Estados del mundo. De Venezuela, de EEUU, de Rusia, de Reino Unido,…. y por supuesto de España. Sólo añadiré que el uso y el desuso que se da a los derechos humanos rezuma hipocresía cuando se utiliza como arma arrojadiza en función de unos intereses. No es una cuestión de clasificaciones mundiales sino de dar un paso al frente en su cumplimiento literal sin banderas ni seguidores. Y prefiero no hacer comparaciones.
4.- “Reporteros sin Fronteras, en un informe presentado ante la comisión de Derechos Humanos del Parlamento europeo recordó, entre otros aspectos, que “hacer una crítica o interpelar al poder se ha convertido en un “insulto al pueblo” o en un intento de “desestabilizar a la Nación”. Esta “guerra mediática”, que también incluye a las ONG, forma parte de la línea editorial de los medios públicos”. Etcétera. “
Para aquellos que crean en las difusas informaciones que llegan sobre la falta de libertad de expresión aportaré unos datos objetivos: En Venezuela existen en la actualidad 111 canales de televisión, de los que 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos, que sólo atraen al 6% de la audiencia . El 80% de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes del país –El Universal y El Nacional–, adversos al gobierno. Dicho esto me gustaría añadir que RSF es una organización cuya neutralidad ha comenzado a ser cuestionado entre los propios periodistas. El principal motivo es el patrocinio económico privado y público, lo que limita su libertad analítica. Sirva como ejemplo que la Comunidad de Madrid patrocinó un estudio de RSF sobre la situación de la prensa en Colombia durante el último mandato de Álvaro Uribe y casi omitieron a los reporteros que estaban perseguidos y amenazados de muerte por el paramilitarismo.
Dicho esto y fuera de los parabienes a Chávez por los logros conseguidos en educación, sanidad e integración social, así como de las críticas por su política de seguridad ciudadana o su dependencia petrolera, abajo les dejo un documental sobre el papel que desempeño la prensa privada en Venezuela durante el Golpe de estado contra Chávez de 2002. Ante la nulidad de la clase política opositora venezolana, la prensa ha traspasado su frontera ética para convertirse en la auténtica oposición a Chávez. Atacar al presidente de Venezuela es fácil. Lo han hecho de mil formas y estilos pero el 80% de los venezolanos con derecho a voto acudió a las urnas para refrendarle como presidente con el 55% de los sufragios. Y para concluir: se equivoca muchas veces, como cualquiera de nosotros.

LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TELEVISADA

Syriza, ¿es o no es IU?

Un artículo titulado “Syriza no es IU” firmado por Raúl Solís ha levantado una pequeña polvareda en el seno de la izquierda española, seducida por el programa de una formación con posibilidades reales de ganar las elecciones en Grecia del próximo 17 de junio y cambiar el curso actual de las cosas.

Christiane Amanpour entrevista a Tsipras en CNN

Por resumir la controversia que ha generado, el autor apunta que Izquierda Unida no es la formación homóloga de Syriza en España. Sus argumentos son rotundos. En primer lugar, dice que la Coalición de la Izquierda Radical griega rechaza “los sistemas productivistas tanto capitalistas como comunistas, y defiende los derechos humanos sin peros” también, por supuesto, los de los disidentes cubanos, el flanco más delicado y cuestionado de la izquierda española, especialmente del PCE. 

Además, alerta de la inclinación casi genética del comunismo a devorar iniciativas progresistas más o menos modernas que no dudan en descuartizarlas bajo el férreo dogma de las viejas estructuras políticas. Y pone un ejemplo: “La misma noche electoral, Izquierda Unida y el Partido Comunista de España (formación mayoritaria dentro de la coalición IU) trataron de apropiarse del triunfo de Syriza (…) y también del resultado del Partido Comunista Griego (KKE), sus verdaderos homólogos”.
Para el autor, sólo el Bloco de Esquerda portugués, la Liga Verde finlandesa, la Europa Ecológica francesa, el Partido de Izquierda sueco y el Groen belga están capacitados para empuñar las armas -programa y valores- con las que Coalición griega ha empezado a desafiar a los dueños de la UE. Según Solís, en España también tiene herederos: “Máis Galiza, Compromís, Iniciativa per Catalunya, Chunta Aragonesista, Partido Socialista de Mallorca-Entesa Verds, Nueva Canarias o Geroa Bai”.

¿Quién es Alexis Tsipras?

A este concienzudo análisis, sin embargo, le han salido enérgicos censores. Uno de ellos es un buen amigo con un intenso activismo político en Francia y España, ajeno a IU, para quien el artículo de Raúl Solís no soporta ni cinco minutos de reflexión. “Confunde IU con PCE (muestra de ignorancia o mala fe), compara Syriza con la Chunta o ICV (que se presentan con IU a las elecciones), y asegura que IU no es plurinacional (¿algún otro partido de ámbito estatal y con representación parlamentaria está a favor de la autodeterminación?)”, responde. 
Su crítica se vuelve incendiaria al repasar los referentes europeos del grupo izquierdista griego que apunta el autor del texto: “Miente al equiparar Syriza con la Europe Ecologie cuando debería hablar del Fornt de Gauce y el NPA”. Y concluye de forma lapidaria: “De hecho, la propia Syriza reconoce IU como su partido hermano en España”.
El tema de los derechos humanos “sin peros” y la disidencia cubana es otro asunto peliagudo que devuelve en forma de pregunta: “¿Se refiere a que en Cuba existe una disidencia sin derechos?” ¿No tienen derecho a expresarse? La realidad es que Yoani Sánchez escribe una vez a la semana en El País y no parece que le pase nada. Lo mismo sucede con las manifestaciones de las Damas de Blanco. ¿Habla de los derechos de gays y lesbianas? Creo que el cambio en Cuba en este tema es espectacular”. Pese a sus dudas sobre el sistema cubano prefiere citar los últimos comunicados de instituciones tan poco sospechosas de colaborar con La Habana como Amnistía Internacional y la Iglesia Católica coincidentes al indicar que en Cuba no hay presos políticos. 
Y termina: “No hay por donde coger el análisis de Raúl Solís, vamos, y mira que no milito en IU, pero mentir por mentir tampoco es lógico salvo que se trabaje en Intereconomía”. Lo que parece indiscutible es que Cayo Lara no es Alexis Tsipras pero también decían que el Titanic era indestructible y ya ven donde se encuentra.
Así que ahora paz y después gloria. Amén.
PD: Un grupo de ciudadanos españoles ha escrito esta carta al líder de Syriza. Referirme a ello es solidarizarme con su esfuerzo, su interés y su compromiso con unos ideales que comparto para cambiar las cosas. Piden vuestra firma y apoyo. Muchas gracias 
PD 2: La periodista griega Corina Vasilopoulou ha tenido la amabilidad de responder a este post. Su opinión es la siguiente: “Sí y no. En Syriza hay ex miembros del Partido Comunista (KKE), pero KKE sigue solo y considera a Syriza demasiado reformista”. Muchas gracias.
PD 3: Sobre la perspectivas que se abren con un Gobierno de Syriza tras las elecciones del próximo 17 de junio, los grandes medios europeos, la mayoría de ellos adscritos al statu quo imperante, pronostican una hecatombe para el pueblo griego y el resto de países con problemas como España e Italia. Nada más lejos de la realidad, a juicio de Christos Kefalis, ajedrecista griego y escritor. En un extenso artículo, Kafalis escribe sobre los movimientos bolivarianos en América Latina y su manera de emprender cambios radicales desde dentro del sistema: “La experiencia de Hugo Chávez en Venezuela (y de Rafael Correa en Ecuador) demuestran que con el apoyo de un movimiento de masas se pueden iniciar grandes cambios radicales utilizando el parlamento a modo de palanca”.

ETA, Chávez, el Papa y los amos del mundo

Quizá por el azar de haber nacido en Euskadi o por disfrutar de una profesión hoy tan devaluada como el periodismo, decidí en su día indagar en los raíces del terrorismo que se practica en mi tierra sin que ello me haya impedido contemplar con absoluta indignación lo que sucede en otros lugares del planeta.

A la hora de escribir sobre el laberinto de fantasmas en los que vivimos encerrados, siempre he pensado que la mejor forma de encarar el embrollo era mantenerse esterilizado frente dogmas, estereotipos o simpatías que pudieran restar efectividad al objetivo de comprender nuestra contradicción existencial, las razones que (nos) empujan a unos y otros a patrimonializar sobre el dolor, la verdad, la pertenencia, el poder y, como es el caso de este post, los hilos que mueven un mundo (el nuestro) con un nivel de vida alto y una autonomía sobresaliente.

Para lograrlo (ya desistí de ello) se requiere un compromiso inquebrantable con la honestidad porque el camino está salpicado de escollos perturbadores que parecen diseñados en el laboratorio del Dr. Mabusse. La experiencia puede llegar a ser frustrante. Con esto quiero decir que escribir sin prejuicios maniqueos sobre ETA, sobre Hugo Chávez o sobre el Papa, puede convertirse en una prueba decisiva para ser expulsado del paraíso. Precisamente por ello me pregunto tantas veces cuánto debo explicarme para no tener que dedicar un folio a tratar de justificarme. Pero el esfuerzo resulta tan incongruente como intentar saltar sobre tu propia sombra o jugar al ajedrez contra uno mismo.  

1.- ENEMIGOS. El odioso terrorismo que ha practicado ETA nos ha otorgado a miles de ciudadanos un gigantesco capital político y moral para reclamarles cuentas. A la vista está que los asesinatos que han cometido desde hace más de cuatro décadas han servido para acumular una ira que las instituciones democráticas están condenadas a enfriarlas porque si dejáramos que se desaten, dos de nuestras principales conquistas, la palabra y la justicia, pueden verse seriamente (o aún más) afectadas. Ya ha ocurrido en otros lugares. Muchos pensamos que contra ETA hay que tomar partido. No caben las medias tintas: ella o nosotros. Pero este axioma que nos une, también nos divide. Cuando hemos tratado de encarar la realidad compleja de su solución, surge una revelación visceral como ahora sucede con la abrupta gresca desatada por el ‘caso Cubillas’.

Presionar para forzar un cambio de relaciones con el Gobierno venezolano urdiendo un argumentario destinado a hundir aún más en el fango del descrédito a un político controvertido como Hugo Chávez -pero no por ello más espantoso que Álvaro Uribe o Felipe Calderón- es el origen de durísimas trifulcas dialécticas. De la misma manera, la reunión mantenida entre el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, y la abogada abertzale, Jone Goirizelaia, ha sido la preciosa gasolina que se necesitaba para avivar el fuego de los infiernos. Incluso con el aplauso sincrónico de personajes como José Blanco y el verbo incendiario del inefable Antonio Basagoiti. 

2.- PATRIMONIO DE LA VERDAD. Bajo el paraguas de la evidencia moral de que a la maldad, cualquiera que sea su naturaleza, sólo se le combate con la fuerza y leyes de emergencia como las que permiten privar de ciertos derechos civiles a quienes apoyan o justifican la brutal expresión de la violencia política (como en Euskadi), han ido apareciendo argumentos preciosos para empezar a laminar cualquier atisbo de disidencia.

No es mi intención lavarle la cara a nadie, especialmente a un Gobierno que no anda sobrado de talento ni de audacia. Pero sí me parece sangrante lo que este ruido ensordecedor genera en amplios sectores sociales. En el caso particular de las víctimas del terrorismo etarra, no es más víctima Irene Villa que Eduardo Madina por la capacidad de racionalización de su dolor, como tampoco era más honesto Álvaro Uribe que Hugo Chávez por el volumen de su grito. Desde luego, no me imagino a los supervivientes del Holocausto nazi discutiendo entre ellos por quien está más legitimado para hacer valer su testimonio por encima del de otras víctimas. Un juego fácilmente manipulable y perverso.

3.- SIMPLIFICAR LA REALIDAD. La bronca cansa a la gente y termina haciéndola insensible. Se aplauden rítmicamente calificativos infrahumanos para referirse a determinadas personas y se pide catalogar como actos de justicia lo que sospechosamente empiezan a parecer operaciones de venganza. Y eso no refuerza la legalidad sino que la erosiona. La elevación de importantes problemas (crisis económica, paro, inmigración, pobreza, radicalismos religiosos) a la categoría de peligros desestabilizadores es simplificar una realidad compleja y menospreciar la esencia de la democracia.

4.- LA PRENSA. La beligerancia, de la que la clase política es la principal responsable, ya ha provocado víctimas colaterales. Una de ellas es la prensa, la primera en dar el paso al frente en la cruzada  del “cambiemos todo para no cambiar nada” obviando que con ello se desertaba de su histórica función de contrapoder y de bastión intelectual. Si algún capítulo de nuestra biografía reciente sirviera para interiorizar los efectos devastadores de la verdad, la prensa vería hoy que toda manipulación es absurda.

De ahí que cuando los adalides de mantener tensas las bridas de la ética imperante se empeñan en repetir que se está cediendo al chantaje terrorista, o que Venezuela es socio del Eje del Mal, o que las advertencias del Papa (obviando sus perversiones) sobre la laicidad conlleva peligros colosales, uno ya no sabe a que carta quedarse: si con la de la ceguera calculada o con la de la confianza en unos dirigentes que ven en estos dislates una oportunidad histórica para que comulguemos con ruedas de molino. ¿Cuánto cinismo se oculta en quien plantea que o las cosas se hacen como yo quiero o no se juega?

5.- EPÍLOGO. Presiento que lo que ahora se solventa no es el futuro de la humanidad, ni la libertad individual, ni siquiera el rumbo de una economía maltrecha. Lo que se dirime en esta encrucijada es quien debe mandar ahora que los cimientos se tambalean. Y en ese escenario todos tienen su parte de culpa aunque algunos pensaremos que unos tengan más que otros. La retórica aterradora que llevan vendiéndonos como inevitable si nos salimos del carril marcado no se asienta en el vacío sino en una ansiedad que ha empezado a manifestarse entre yugos y flechas. Un pesado péndulo ha comenzado a mover la cordura hacia la periferia de nuestro particular mundo.