Lluvia, Federico García Lorca

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Llueve en Santiago
mi dulce amor.
Camelia blanca de aire
brilla acariciando al sol.

Llueve en Santiago
en la noche oscura.
Yerbas de plata y de sueño
cubren la nueva luna llena.

Fíjate en la lluvia por la calle
lamento de piedra y cristal
Fíjate en el viento desvanecido
soma* y ceniza de tu mar.

Soma y ceniza de tu mar
Santiago, lejos del sol.
Agua de la mañana antigua
tiembla en mi corazón.

*Soma es una palabra sin traducción al castellano y se refiere a la tierra que deja el arado a sus costados cuando abre surcos.

Federico García Lorca. “Chove en Santiago” es uno de los “Seis poemas galegos” que el autor granadino publicó en 1935. A esta letra, Luar Na Lubre  le puso música en su álbum “Cabo do Mundo”.

 

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“Me costó mucho quitarme a Fidel del corazón y ponérmelo en la cabeza”

Naty Revuelta

Natalia Revuelta fue la mujer que quizá mejor conoció a Fidel Castro. Al menos le trató en la intimidad de todas sus facetas humanas. Primero como líder revolucionario, más tarde como estadista mundial y entre medias como el ardiente amante con quien engendró una hija, Alina. Tuve la fortuna de conocerla en 2008, en La Habana, gracias a la ayuda de un gran conocedor del país como es José Manuel Martín Medem, excorresponsal de TVE.

Naty no sólo me abrió las puertas de su preciosa casa en Miramar, sino que también me ofreció un pedazo de su historia, una narración de la compleja convivencia que tuvo con una figura clave del siglo XX. No me dejó grabar el encuentro y me exigió que no publicara ni una palabra de nuestra conversación mientras estuviera viva. “Toma notas y guárdalas, nomás. Algún día podrían servirte”, me dijo.

Ese momento ha llegado. Naty murió en febrero de 2015 y Fidel Castro este sábado. Recuerdo que sentí una cierta perturbación al escucharla hablar de cosas inimaginables sobre un personaje casi literario como Castro. Desde órdenes estratégicas que impartía desde la prisión de Los Pinos a las debilidades típicas de un hombre normal y corriente cuando lo que duele es el corazón. Ella sabía que ninguna confidencia cambiaría la relación construida entre los dos.

“Nos conocemos muy bien y nos respetamos mucho”, añadió. Habló sin parar durante horas y sólo se detenía para beber agua. Luego volvía a la figura de su líder y a las anécdotas de una época repleta de cambios que guardaba en su memoria en perfecto orden y que, en contadas ocasiones, desempolvaba.

Como la que le sucedió en 1992. Llevaba años sin hablar con él pero de pronto escuchó cómo una cohorte de soldados tomaba posiciones alrededor de su casa. Alguien subió las escaleras como un caballo percherón y golpeó la puerta con rudeza. “¿Quién es?, pregunté como jodienda, porque sabía que era él” recordaba esta mujer menuda, con ojos claros de aguamarina y tan seductora a los 82 años que entonces tenía como a los 26, la edad en la que conoció a Fidel durante un acto contra Batista organizado en la universidad.

“Soy yo, contestó muy descortés. Vengo a hablar contigo”, describía Naty imitando el tono solemne que hizo famoso Fidel en sus interminables discursos.

Alina es la hija que tuvieron cuando el líder revolucionario aún estaba encarcelado tras el fallido asalto al cuartel de Moncada. La única reconocida fuera del matrimonio y el único familiar que abandonó el barco de la Revolución.

Ocurrió en 1993. Castro se había enterado de que preparaba la fuga y quería conocer su opinión. “Sólo me preguntó si estaba de acuerdo. Le respondí que era su decisión y como madre sólo podía apoyarla. Se me quedó mirando como un buey y me dijo que si yo aceptaba su marcha a Miami, él no se opondría. Se dio la vuelta y se largó”, rememoraba Naty aquel día sentada en medio de la enorme biblioteca que para ella era más que un tesoro.

“En realidad siempre me impresionó. Pero en el sentido de que Fidel era muy carismático y convincente. Yo ni me planteaba lo que pasó luego. Yo estaba casada y él también, con Mirta (Díaz-Balart), con quien tenía un hijo, Fidelito”, relataba. Educada en la alta burguesía prerrevolucionaria, no había obra de teatro en la ciudad o exposición de arte a la que no acudiera. Muy culta, mantenía amistad con los escritores y artistas, fueran o no castristas, que le apasionaban y por los que era respetada, más incluso que por su mirada clara y tan profunda que ni un ególatra como Fidel Castro logró resistir.

¿Cómo consiguió semejante hazaña? Hay quien asegura que se ganó el respeto de toda la comandancia revolucionaria durante el asalto al Cuartel de Moncada donde jugó un astuto papel como enlace en las comunicaciones guerrilleras. De hecho, fue condecorada hace una década. Otros piensan que su carácter era aún más indomable que el que mostró Fidel con los gringos.

Naty Revuelta ciertamente alimentaba esta leyenda desgranando los detalles más insospechados de su relación con Castro. Tras el encarcelamiento del líder por el fallido asalto a Moncada, comenzaron a intercambiar correspondencia. “Eran cartas, no sé cómo definirlas, ¡de amor! aunque con distancia”, hasta que una de ellas acabó en las manos de Mirta y se armó el caos. Fidel se divorció de Díaz-Balart y decidió cortar todo contacto con Naty hasta que en 1955 decretaron la amnistía y salió de prisión. “Entonces ocurrió. Fue breve el romance, pero intenso”, recordaba.

Fumadora empedernida durante muchos años, Naty comenzaba a sentir en 2008 los primeros estragos de la enfermedad que acabó con su vida siete años después. Pese a todo, era evidente que contar sus secretos con Fidel le agradaba porque le seguía admirando. “Me costó mucho quitármelo del corazón y ponérmelo en la cabeza”.

Cada cierto tiempo repetía que nada de fotos. “Si hubiera sido hace 40 años, entonces sí. Ahora soy vieja”, añadió mientras se colocaba bajo un retrato de su juventud donde se apreciaba con nitidez su belleza pero también un carácter a prueba de bombas.

Tras unos segundos de pausa, continuó despiezando sus recuerdos, unas veces se emocionaba, otras miraba hacia el mar. “Fidel siempre puso el proyecto revolucionario por encima de su vida personal. Así que no engañó a nadie. A mí tampoco, por eso creo que no es cruel ni malo. Que de todo lo han acusado”.

En el momento de aquel encuentro con Revuelta, Raúl Castro ya era presidente de Cuba y comenzaba a poner en marcha algunos cambios para mejorar la maltrecha economía cubana. Naty sentía una gran simpatía por él y, especialmente, por su esposa Vilma Espín, que había fallecido un año antes. Toda la frialdad que le mostró Fidel, era simpatía en su hermano.

“Fidel lideró con las luces largas puestas. Veía los grandes dilemas de la civilización, los analizaba muy bien, pero se mostraba incompetente con los problemas cotidianos de la gente normal. Al revés que Raúl”, aseguraba.

La pregunta de si la revolución había merecido la pena trastocó su tono alegre e inquieto y recuerdo que respondió con un rotundo sí y comparaba Cuba con algunos países de América Latina “donde el destino ha resultado peor”. No se consideraba víctima de la Revolución, pero sí una sacrificada “aunque ya conoces a los cubanos, somos resistentes”, dejó caer con cierta ironía. Pese a todo defendía a muerte la obstinada resistencia de Fidel a pasar por el aro de imperio gringo: “Aguantamos 40 años y podemos aguantar otras 40 más”.

Naty Revuelta se reencontró con Alina en La Habana. Habían pasado más de 22 años del último beso. “No sólo mantengo relación con ella sino que la hemos reforzado a través de las cartas y de internet”, reveló aquel día. Dicen fuentes bien informadas que fue el propio Fidel quien permitió el regreso excepcional de su hija al saber que Naty se iba. Pero él volvió a su laberinto.

Alina dijo de él: “No le odio. El odio es una palabra demasiado fuerte. Le considero una persona con un nivel de crueldad bastante elevado, pero no llegué a odiarle nunca”. Revuelta también criticó en varias ocasiones la relación bipolar de Fidel con su hija. “No fue buen padre. Quizá quería un niño aunque eso jamás me lo dijo”, señalaba en una entrevista a Paris-Match que le provocó un tremendo disgusto.

“Los periodistas europeos sois demasiado impresionables y os gusta el espectáculo”, comentó al despedirse desde el porche de su vivienda. A su lado siempre estaba un jardinero fiel porque para eso Naty Revuelta fue la mujer, quizá la única, que doblegó el poder de una leyenda.

Luna llena con Pink Floyd

Part I-V

Tema: Shine On You Crazy Diamond. Podía haber elegido The dark side of the moon, un tema mucho más obvio; e incluso Wish you were here, una pieza más intimista sobre la vida y lo que la rodea. Pero con Shine on you crazy diamond, yo soñé mirando a la luna, jugué mirando su brillo crepuscular y la acompañé muchas noches hasta que desapareció. Con este tema, caminé sobre ella y crecí en ella. Siempre fue la sinfonía de un supuesto enlace emocional. Una traducción libre de la letra original en inglés es esta:

Recuerda cuando eras joven
Brillabas como el sol.
Sigue brillando, diamante loco.
Ahora hay una mirada en tus ojos,
Como agujeros negros en el cielo.
Sigue brillando, diamante loco.
Quedaste atrapado en el fuego cruzado
de la niñez y el estrellato
Elevado por la brisa de acero
Adelante, tú, objetivo de risas lejanas
Adelante, tú, leyenda, tú, mártir,
Y ¡brilla!

Perseguiste el secreto demasiado pronto.
Y lloraste por la luna.
Sigue brillando, diamante loco.
Amenazado por las sombras de la noche
e indefenso en la luz.
Sigue brillando, diamante loco.
Dejaste de ser el bienvenido
con precisión aleatoria
cabalgando la brisa de acero.
Adelante, tú, loco delirante y visionario
Adelante, tú, pintor, tú, gaitero, tú, prisionero,
Y ¡brilla!.


Part VI-IX


Shine on you crazy diamond es una composición de nueve partes de Pink Floyd cuya letra fue escrita por Roger Waters como tributo al miembro fundador de la banda Syd Barrett. La música fue compuesta por el propio Waters, Richard Wright y David Gilmour. Esta es música para lobos, no para gatos

Eh, txo!, por Hertzainak (Atera hadi kalera)

Gogoratzen haiz ze ondo
pasatzen gintuen
Kriston martxa zegon
sasoi ilun hoietan 
Gaur dirudi
demokraziak utzi haula
pott egina
Ipurdi hartzeari 
gustua hartua dioala
Inorako bidean doazen
Hanka motel hoiek
nork esango zian hireak direla

Leku guztitatik korrika ibiltzen hintzen, egunero

Ta orain ikusten haut zintzilik eta guztiz
aiko-maiko.
Eh txo! Gehiegi itxoiten duk
Hire begirada herabetiak agertzen dik
zer egin jakingabetasunak indargabe haula

 Benetan zeharo akabatita hagola 
ematen dik ta
Ezin duk konformagaitz bat izan hintzela
gogoratu
Eh txo! Gehiegi itxoiten duk
Atera hadi kalera,
ta berreskura hire martxa
itxoiten ezin duk ezer lortu

El amor propio, por Ismael Serrano

“La vida no es significado. La vida es deseo”. Charles Chaplin

A veces me desdoblo y me digo al oído: 
“Qué bueno respirar, sentirte vivo 
Qué bueno que te cruces por mi camino”. 
Rodeado de un espejo circular, 
soy feliz con esta esquizofrenia tan particular. 
Qué grato es encontrarme vaya donde vaya
Por más que me cuento mis chistes 
siempre me hacen gracia. 
Si me voy, si me duermo, la vida se apaga. 
Qué potra saber que siempre me seré fiel 
Qué suerte desde un principio caerme tan bien

Y voy y me levanto cada mañana, 
feliz y seguro. 
Me hago el desayuno, 
me lo sirvo en la cama, 
y allá voy, 
menudo soy, 
me dedico un arrechucho: 
sexo seguro, 
sin riesgos, sin contemplaciones, 
dudo que nada me satisfaga mejor que un servidor, 
menudo soy para el amor. 
Y que le voy a hacer si la gente 
me condenó al olvido, a ser autosuficiente, 
si con eso sobrevivo, que no es poco, 
mejor loco que mal acompañado. 
¡Qué bonita, qué divertida es conmigo la convivencia! 
¡Descojonarme de mi última ocurrencia! 
Y esperarme despierto, vuelva a la hora que vuelva, 
o cocinar para mí mi plato favorito, 
no encontrar en el baño más pelos que los mios. 
Sólo yo controlo, sólo yo determino, 
mis hábitos de higiene. 
Lloro en mi hombro cuando nadie me entiende. 
Si me siento solo miro a la luna, 
me juro amor eternamente. 

Despertar

Zuhaitz habainduen hostoetatik
sortzen den murrailen semaforotik
debekapenen argi gorritik
hasten den kondairaren
besorik bulartsuenetik ere
urreetatik
bastoetatik,
ezpatetatik,
(Desde las hojas de los árboles raquíticos
desde el semáforo que surge de las murallas
desde la luz roja de las prohibiciones
desde el brazo más robusto de la historia que comienza
desde los oros
desde los bastos
desde las espadas)
Hodeietan ni
hodei sabaian, topaketa ezin luzaturik nabil
arrats hontako globoarekin
hutsaltasun tirano honen betiko besarkadarekin
irlatxo bat naiz giltzarenpean
hondartzapean;
(Yo en las nubes
en el techo de las nubes, ando tratando de demorar el encuentro
con el globo de esta tarde
con el abrazo eterno de un vacío tiránico
soy una pequeña isla bajo la llave
bajo la playa)
Hiri loka hontan ohitutzeraino
zuen ohituretan gaur murgiltzen banaiz
konexioak hausteagatik
izar koloni usaia
kapikuatzeagatik baizik ez da
konturatzen naiz: zuen inbentoan
jaio berri naiz.
(Si en esta ciudad vacilante me hundo,
en vuestras costumbres hasta acostumbrarme
es por romper las conexiones
por “capicuar” el olor a colonia de las estrellas
me doy cuenta de que en vuestro invento soy un recién nacido)

Calle 13: Latinoamérica (No todo se compra)

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.
Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con peyote.
Un trago de pulque para cantar con los coyotes.
Todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en Cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.
Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.
Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
Mi tierra no se vende.
Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para que te acuerdes de mi apellido.
La Operación Cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!
(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.
Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!
No puedes comprar mi vida.