Petra Laszlo y Facebook

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Resulta curioso (pero no sorprendente) que Facebook, o mejor dicho, el comité de supertacañones que deciden lo que es moral, ético o políticamente correcto difundir en esta plataforma, haya decidido borrar de un plumazo lo que he colgado hoy sobre el comportamiento de una tipa llamada Petra Laszlo al paso de los refugiados por la frontera húngara.

Es revelador que Facebook permita colgar miles de estupideces, de jueguitos gilipollas, de declaraciones personales e insultos aniquiladores, y muchas veces imágenes reveladoras de seres humanos humillados hasta el paroxismo. Por lo que he visto hoy, en esta sección sólo admiten los casos donde los culpables son al menos tan pobres como las víctimas. Es una ley implacable y misteriosa que ejecutan para eliminar inconvenientes del camino. Quizá una es Petra Laszlo.

Patear a la gente angustiada que intenta entrar en Hungría porque en su país sólo escucha el sonido de la muerte sobre su casa está muy mal pero criticarlo es para Facebook algo despreciable que vulnera las reglas del juego que me proponen. Esa es la respuesta a la desaparición misteriosa del comentario que escribí sobre la actitud violenta de esta reportera con los refugiados. Me pregunto si, quizá, lo que les enojó de verdad, si es que lo estuvieron en algún momento, fue el paralelismo que hice entre el comportamiento de esta mujer y el mensaje desafiante que repite el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.

Como podéis comprobar en el video que he puesto abajo, sorprende la reacción de una periodista aparentemente vocacional como Petra Laszlo hacia esa gente que huye despavorida ante sus ojos. Una ciudadana húngara como ella conoce bien qué es la delación, la deportación, cómo se encaja el desprecio racista y qué se siente ante una agresión impúdica. Suerte es que ya ha sido despedida de la emisora en la que trabajaba y que puede ser condenada por delitos encadenados hasta con 7 años de cárcel. Por el momento, llora, no se sabe si de rabia o de penas, en la acomodada cama que compró para su piso, probablemente alquilado, en el centro de Budapest.

Mi mente calenturienta la imagina hablando a sus compañeros de trabajo sobre lo excitante que le resulta la acción sobre el terreno porque ella es una tipa dura y sensible a la vez, y sobrante de inteligencia, para entender con audacia el meollo de todos nuestros problemas.

Comentaba en el texto que me ha borrado Facebook que en el retrato de su perfil hay un grave error: Petra Laszlo agarra con su mano derecha la cámara de video como si se tratara de un lanzacohetes. Apunta con el objetivo antes de disparar el ojo catódico para registrar el aliento caliente del drama.  Estamos ante una cazadora experimentada de instantes históricos.

Y de esta guisa, la mona y feroz Lazslo, comenzó a grabar el estremecedor espectáculo de los refugiados que pasaban por su lado hasta que alguien la empujó ligeramente lo que despertó su instinto de autodefensa y propinó un  rodillazo en el estómago al primero que se puso a tiro. Luego cambió de estrategia lanzando un puntapié a una niña que corre con su padre y, ya por último, zancallidea de manera infame a un señor para que caiga al suelo. Facebook me ha impedido comentar esta secuencia. Supina estupidez aunque entre Petra Laszlo, la periodista húngara, y Facebook debe haber más razones que la fidelidad eterna que un día se juraron. Allá ellos..

Dejo el video que la retrata