A mi tío Iñaki, in memoriam

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Si supiera que esta fuese la última vez

Que te veo salir por esa puerta,

Te daría un abrazo, un beso

Te llamaría de nuevo para darte más…

Si supiera que esta fuera la última vez

Que voy a oír tu voz

Grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas

Una y otra vez indefinidamente…

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo

Diría te quiero

Y no asumiría tontamente

Que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida

Nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien,

Pero por si me equivoco

y hoy es todo lo que nos queda

Me gustaría decirte cuanto te quiero

Que nunca te olvidaré…

“Si supiera”, Gabriel García Márquez

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"Un día tomé entre mis manos", Rainer Maria Rilke

Un día tomé entre mis manos
tu rostro. Sobre él caía la luna.
El más increíble de los objetos
sumergido bajo el llanto.

Como algo solícito, que existe en silencio,
tenía que durar casi como una cosa.
y con todo nada había en la fría noche
que más infinitamente se me escapara.

Oh, porque desembocamos en estos lugares,
se apresuran hacia la pequeña superficie
todas las ondas de nuestro corazón,
voluptuosidad y desfallecimiento,
y al fin, ¿a quién ofrecemos todo esto?

Ay, al extraño, que nos ha malentendido,
ay, a aquel otro, que nunca hemos encontrado,
a aquellos siervos, que nos han maniatado,
a los vientos de primavera, que se han desvanecido,
ya la quietud, la perdedora.

Lluvia, Federico García Lorca

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Llueve en Santiago
mi dulce amor.
Camelia blanca de aire
brilla acariciando al sol.

Llueve en Santiago
en la noche oscura.
Yerbas de plata y de sueño
cubren la nueva luna llena.

Fíjate en la lluvia por la calle
lamento de piedra y cristal
Fíjate en el viento desvanecido
soma* y ceniza de tu mar.

Soma y ceniza de tu mar
Santiago, lejos del sol.
Agua de la mañana antigua
tiembla en mi corazón.

*Soma es una palabra sin traducción al castellano y se refiere a la tierra que deja el arado a sus costados cuando abre surcos.

Federico García Lorca. “Chove en Santiago” es uno de los “Seis poemas galegos” que el autor granadino publicó en 1935. A esta letra, Luar Na Lubre  le puso música en su álbum “Cabo do Mundo”.

 

"Tú, que nunca serás", Alfonsina Storni


Sábado fue y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado.

No es que crea, no creo; si inclinado
sobre mis manos te sentí divino
y me embriagué, comprendo que este vino
no es para mí, mas juego y rueda el dado…

Yo soy esa mujer que vive alerta;
tú, el tremendo varón que se despierta
y es un torrente que se ensancha en río

y más se encrespa mientras corre y poda.
¡Ah, me resisto, mas me tienes toda,
tú, que nunca serás del todo mío!
Alfonsina Storni: Es el símbolo del modernismo argentino y una de las luchadoras más tenaces por los derechos de las mujeres en la historia de su país. Nació accidentalmente en Suiza en 1892 y se suicidó en Mar del Plata el 25 de octubre de 1938, quizá cansada de sufrir. Tres años antes le habían detectado un cáncer de pecho que le dejó sangrantes heridas anímicas y un profundo malestar hacia la vida. El día anterior a su muerte, Storni envió un breve poema al diario La Nación en el que aclaraba que la lucha interior que mantenía contra el suicidio había, por fin, concluido: Ella era la derrotada. El dramático poema concluye así: 

(…) Si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Y así fue. Aprovechando la discreción de la noche, el silencio de las almas dormidas, Alfonsina salió de su casa para dirigirse a la playa La Perla, en Mar del Plata, en insondable soledad. Allí fue encontrada a la mañana siguiente. Recostada en las caracolas y vestida de mar.

Este poema de Storni acompaña mis recuerdos. 

De vez en cuando la vida (J.M Serrat)



De vez en cuando la vida
 nos besa en la boca
 y a colores se despliega 
como un atlas,
 nos pasea por las calles 
en volandas,




y nos sentimos en buenas manos; 
se hace de nuestra medida, 
toma nuestro paso
 y saca un conejo de la vieja chistera
 y uno es feliz como un niño
 cuando sale de la escuela.



De vez en cuando la vida
 toma conmigo café
 y está tan bonita que
 da gusto verla.
 Se suelta el pelo y me invita
 a salir con ella a escena.



De vez en cuando la vida
 se nos brinda en cueros
 y nos regala un sueño 
tan escurridizo 
que hay que andarlo de puntillas 
por no romper el hechizo.



De vez en cuando la vida
 afina con el pincel:
 se nos eriza la piel
 y faltan palabras 
para nombrar lo que ofrece
 a los que saben usarla.



De vez en cuando la vida 
nos gasta una broma
 y nos despertamos 
sin saber qué pasa,
 chupando un palo sentados
 sobre una calabaza.

Fotografia: Duncan Kerridge

"La poesía es un arma cargada de futuro", por Gabriel Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya, poeta de la generación literaria de la posguerra nacido en Hernani, Guipúzcoa, el 18 de marzo de 1911 y fallecido en Madrid el 18 de abril de 1991. Su verdadero nombre era Rafael Múgica.

"Indignados" en España, un poema de Vladimir Maiakovski

“La primera noche
ellos se acercan y cogen una flor
de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores, matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
ya no podemos decir nada”
(Esta vez no ocurrió. La gente perdió el miedo y mostró su indignación ante la usurpación del pensamiento)
Vladimir Maiakowski fue uno de los más grandes poetas y dramaturgos de Rusia.