El franquismo no ha muerto del todo

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He aquí, en este texto nítido, el origen de los problemas estructurales de una democracia inconclusa como la nuestra. Es la respuesta que aporta sentido a tantas negaciones políticas.

He aquí los responsables de que 40 años de Historia estén aún por escribirse y, sobre todo, de juzgarse en los tribunales, de que los grandes desfalcos financieros perpetrados en las últimas décadas hayan sido tolerados con total impunidad, incluso a costa de embustes exculpatorios sobre la condición estafadora de todo un pueblo sin que se les rompa la cara de vergüenza. He aquí los nombres de quienes convirtieron en marginales las iniciativas populares que excavaban en la libertad para hacerse imprescindibles en la lucha frente al caos y la anarquía.

Pero ya los han desenmascarado. Aquí están los usurpadores del lenguaje, los que, a pesar de todo lo anterior, siguen aprovechando cada resquicio de la democracia para inocular las mismas apelaciones semánticas que fueron moneda de curso legal durante la época más abyecta y belicista de España. El texto de CTXT muestra las identidades de esos camaleones que treparon por las hiedras de la democracia para apropiarse de los conceptos.

He aquí los que ahora simulan impartir lecciones de democracia porque mandan sobre las palabras, y pretenden seguir haciéndolo envolviéndonos en las cortinas de humo que llegan de sus Santas Cruzadas. Estos son los beneficiarios de las epifanías cotidianas, los que la “modélica” Transición dejó en la cúspide de la pirámide para que los de abajo, es decir, el resto, no se transformara en libertino.

He aquí los que sobrevivieron al dictador Franco, le besaron en la boca y juraron amarle como a sí mismos. Con sus nombres y apellidos.

Les recomiendo la lectura completa del texto del periodista y escritor alicantino Mariano Sánchez Soler, autor de libros como “Ricos por la patria”, “Ricos por la guerra de España” y “Los banqueros de Franco”.

TEXTO  COMPLETO EN ctxt.es 

Breve carta a Javier Maroto

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Sr. Javier Maroto:

Escuchar sus declaraciones agota mi vocabulario. Como estoy convencido de que jamás leerá lo que ahora quiero dedicarle, y si lo hiciera le importaría un bledo, me gustaría decirle que tras escuchar sus palabras alertando al pueblo sobre la presencia de yihadistas entre los 350.000 refugiados que piden cobijo a Europa, no tengo duda de que usted es una mala persona. Seré muy breve.

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Sabe usted mejor que nadie que comentarios como los que ha vertido sobre miles de ciudadanos, en su mayoría sirios, es condenarles a la estigmatización y al rechazo por un sector de la población europea y española xenófoba y racista. Incluso pueden ser utilizados para justificar comportamientos indecentes como el de la triste periodista húngara Petra Laszlo en la frontera. Su argumento es indigno y le retrata aunque no debería encajar en una persona nacida, criada y educada en los valores de la libertad y la opulencia como usted. Por lo tanto, también puede considerarse una anomalía social.

Me avergüenza pensar que en sus manos de vicesecretario general del PP reposan decisiones complejas sobre temas complejos. Y me aterra. Me da miedo que así sea. Desde luego, me espanta más su condición directiva que la presencia de uno, dos o tres refugiados sirios frente a la puerta de mi casa. Es el miedo irracional a delegar en políticos de su corta talla la dirección de modelos de comportamiento en deterioro y que usted degrada como la convivencia, la solidaridad y la justicia. El respeto al diferente, en definitiva. Disfrace ahora sus palabras con cualquier vestidito que encuentre a mano porque todo es inútil. Ya no me fío de sus intenciones ni de sus objetivos ni de sus ideas. En tres palabras: No le creo.

Sr. Maroto, con usted al mando no me siento ni más libre ni más seguro. Al contrario. Pensar en su poder me provoca incertidumbre y desazón porque considero que un idiota al frente de una tropa es más peligroso que un sádico. Las guerras están llenas de fosas por decisiones de generales que pensaban y hablaban como lo hace usted.

Quiero decirle, por último, que a partir de ahora no le tomaré en serio porque aprecio más a los bufones de verdad, a los mordaces, a los que son capaces de hacer reír a los puritanos miembros de una Corte cuando, en realidad, es él quien se ríe de ellos.

Manipulan las cifras del paro

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Un profesor de Relaciones Laborales en la UPV escribe hoy sobre la eufórica venta de mejora económica que nos hace la ministra de Empleo, Fátima Báñez. No hay que ser muy ilustrado para darse cuenta de que el Gobierno del PP sigue manipulando la valoración de las frías cifras como haría un trilero avezado a la puerta de un mercado. Faltaría más. Su poder está en riesgo y han abierto la cacería de borregos, en la que todo se maneja a su favor aunque para ello tengan que falsear un cuadro de Picasso.

El profesor opina lo siguiente:

“60.214 desempleados menos. Esa es la cifra que a bombo y platillo presenta el gobierno como la prueba del nueve de su buen hacer económico en el “año del despegue Mariano”. Para “conseguir” rebajar el paro registrado en las oficinas del SEPE, el Gobierno de Rajoy ha tenido una ardua tarea en estos años. Destaquemos sólo cinco de sus logros:

1.- Reducir la cobertura de desempleo al 55% de los parados.

2.- Hacer que dos millones de personas de los 4 millones 500 mil registradas sin empleo, carezcan de ingreso alguno.

3.- Conseguir que el 12,5% de quienes trabajan, 2 millones 300 mil personas, lo hagan por menos de 21,62€ al día, mientras las empresas del IBEX 35, todas ellas, mantengan sus sedes en paraísos fiscales, eludiendo así sus obligaciones tributarias.

4.- Forzar que 358.442 habitantes, el 0,77% del conjunto de la población, abandone España y busque su futuro lejos de su país, su ciudad y su familia.

5.- En 2014 echaron de sus viviendas habituales a 7 mil familias, a la vez que protegían a la gran banca y sus miles de casas vacías.

6.- Dejar a 950 mil personas sin cobertura sanitaria, racanear tratamientos a los enfermos de hepatitis mientras liquidan la sanidad pública a través de acuerdos con grandes fondos y empresas con el fin de exterminar un derecho y patrimonio común.

7.- Bajo las cifras globales de empleo generado que acaban de facilitar, ocultan que se trata de empleo a tiempo parcial en su inmensa mayoría y muy precario respecto a derechos laborales.

8.- Esta política de austeridad al servicio de la oligarquía financiera y de las mayores empresas no va a permitir una verdadera recuperación. Lograr que 60.000 personas salgan de las listas del desempleo a cambio de la ruina, la pobreza y la desigualdad generalizadas representa un verdadero timo. Sin más.

9.- La recuperación sólo puede llegar tras un giro de 180 grados. Necesitamos un plan de rescate al principal valor de cualquier Estado: las personas. Necesitamos detener los desahucios, garantizar ingresos, la educación, la sanidad y profundizar en la democracia.

10.- Es necesario una Renta básica universal e incondicional para todas y cada una de las personas residentes. Una renta igual al Salario Mínimo que permita recuperar la dignidad, reforzar la cohesión social, la capacidad de negociación de los trabajadores, la independencia de las mujeres y, en general, que combata la desigualdad haciendo que, a través de una profunda reforma fiscal, paguen más quienes más tienen, es decir, los ricos.

11.- ¿Un sueño? No hablo de sueños sino de algo que es posible hacerlo de inmediato para ayudar a que las personas, el valor innegociable, empiecen a salir de la miseria a la que han sido empujados: Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino de España: sí, se puede y es racional.

12.- En este sentido, el papel de los sindicatos es esencial en la lucha contra la pobreza y la precariedad, que en buena medida se han visto multiplicadas por la contrarreforma laboral.

13.- Sin una movilización general de los sindicatos, en alianza con las Marchas de la Dignidad y otras movilizaciones populares contra los deshaucios y por la defensa de la sanidad y la educación públicas no será posible revertir los efectos devastadores de las políticas neoliberales”

Tras esta reflexión siempre me entran ganas de escuchar un blues y releer a Beckett

Mentiras piadosas

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El ministro de Defensa, Pedro Morenés, recibe al rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz

La política se ha transformado en propaganda. Y los políticos, junto a otros que simulan no serlo, suelen desplegar campañas demoledoras sabedores de la efectividad que tienen sobre la opinión pública. Esa frase de “repítelo que algo queda” tiene más sentido del que queremos creer. Es la táctica defensiva. Un ejemplo es la omisión del nombre de Bárcenas en todas las comparecencias del Gobierno y su sustitución obsesiva por pronombres personales. La estrategia no era solamente mostrarnos el rostro victimista de quien se siente estafado por un bandolero escondido en las montañas. Lo que pretenden es enredar todo lo que puedan esa compleja trama de corrupción para aturdir al ciudadano que, aburrido y superado, termina olvidándolo todo para no enloquecer.

La maniobra de ahora se ha vuelto ofensiva. Quiero decir que van al ataque con todo lo disponible. Ahí está Venezuela, el dragón de su cuento, esa dictadura ominosa que saca a los niños de la cama a medianoche para fusilarlos al amanecer. Utilizan al país caribeño para mostrarnos su perfil patriótico más superlativo maquillado con algunos éxitos económicos. Como si los españoles fuéramos estúpidos.

Pero hagamos de Freud durante un instante para avanzar en la singular psicología de estos políticos y de un cierto sector de la prensa, especialmente de la televisión que es la que más daña a la verdad. Si se hurga en la llaga, veremos que esta ofensiva se alimenta de un victimismo primitivo basado en la permanente amenaza que, al final, suele tener éxito. Ellos, los políticos y sus seguidores, acaparan el Bien, un valor religioso, y por lo tanto están obligados a defender la identidad y la independencia de todos los ciudadanos. Por altruismo, se entiende.

Venezuela es la personificación del Leviatán en el imaginario publicitario de los medios de comunicación en España. Una especie de prodigio abisal que si lograra desplegar su tenebrosa sombra sobre nosotros y no estuvieran ellos para defendernos, sólo nos quedaría morirnos de terror en ese mismo instante, o mordernos las venas y aullar de pavor como maniacos.

Todo esto se realiza en sincronía coral con el Gobierno, algo inédito en la prensa de Europa. No importa el ridículo realizado por el ABC con su portada de Varoufakis y el infame titular que acompaña a la fotografía. De lo que no hablarán es de la hipocresía que encierra su súbita preocupación por los ciudadanos y los derechos humanos. Excepto medios digitales como La Marea y algún otro, se omite otra vez que el PP y el gobierno de España sigan haciendo suculentos negocios con el mismo país que hoy tratan de degradar hasta límites depravados. Por cierto, utilizan la misma artillería lingüística que cuando hablan de ETA. Lo mismo hicieron con Libia y Túnez mientras negociaban con dictaduras islamistas como Arabia Saudí y países como Bahrein, entre otros. Pero esto es bueno. Es el Bien.

¿Cómo creer a los periódicos?

Entre enfadado y decepcionado me he sentido al leer los titulares de la prensa española que hoy se vendían en los quioscos pero es que la entrevista concedida por Rajoy a Tele5 me ha rematado, me ha hecho revolverme en mi asiento.
Reconozco que ando caliente de tanta simpleza y descrédito. Ningún país europeo tiene una prensa tan análoga en docilidad, tan plana de contenidos, tan marcadamente partidista, como la que hoy existe en España. ¿Cuánto tiempo hemos esperado para que algún diario impreso plantee que la monarquía puede ser discutida desde muchas vertientes? ¿Alguno ha reflejado que los procesos independentistas que existen en España, como el de Cataluña o el País Vasco, pueden tener un fundamento ideológico en el mundo cambiante en el que nos encontramos más allá del aburridísimo juego electoral de miedos y fantasmas al que nos han llevado? ¿Sabemos cuál es el pensamiento de quienes reclaman la independencia, sin prejuicios preparados? ¿Qué conocemos de ellos, cuáles son los argumentos? 
Ahora en el plano internacional ha vuelto a ocurrir. ¿Por qué es populista Syriza y un motivo de reflexión general? ¿Acaso no lo es que la mitad de los griegos hayan perdido el 50% de su riqueza, que la pobreza infantil ronde el 40%, que los suicidios se hayan disparado hasta cotas inimaginables, que, en definitiva, millones de personas hayan sido reducidos por una economía de guerra, cuando no han sufrido ninguna, y que su deuda continúe creciendo hasta el 170% del PIB? ¿Puede denominarse a esto tranquilizador? ¿Son esos datos el resultado de una política responsable? ¿Alguien lo dice?
¿Por qué se aplican para destruir la reputación de un tipo que cobró una beca de aquella manera cuyo valor ascendía a ¡¡1800 euros!!!? ¿Y hay motivos para sentenciar de por vida a otro por cobrar 500.000 euros, también de aquella manera, mientras hacen lo imposible para que olvidemos el fraude, por ejemplo, de Bankia, de la Gurtel, de Valencia? Ningún medio dice ya que uno de los verdaderos sinvergüenzas de todo este descrédito usaba tarjeta black, fue vicepresidente del Gobierno, anda suelto y se llama Rodrigo Rato. 
¿Hemos olvidado que Rajoy escribió en serio aquel washapp para animar a su tesorero encarcelado y quienes hoy no encuentran calificativos para matarlo pusieron sus manos en el fuego por su honradez? ¿Que pruebas más se necesitan para procesar a estos políticos, para decir que ellos son el peligro, que ellos son los populistas y radicales? ¿Acaso alguien puede pensar que con semejantes antecedentes son gente responsable, de fiar? 
Y la prensa, ¿qué nos vende de ellos? ¿Cómo se escribe en España sobre una fuerza política que promete acabar con esta cleptocracia? ¿Hay miedo a contar la historia desde todos los frentes? ¿A ser despedido si se olvida quién ocupa el piso de arriba?
¿Por qué Otegi sigue en la cárcel? ¿Por qué Chávez era un Leviatán para el mundo? No son opiniones lo que busco, algo que pertenece al ámbito de mi privacidad o de la del director de un periódico. 
Hablo del periodismo, del estandarte de la libertad de pensamiento, no de esa muleta que utiliza el poder para imponer su criterio como algo absoluto. Lo que es correcto, cómo debemos comportarnos, lo que debemos temer, lo que nos beneficia. Esto pasa en nuestra prensa pero no en toda la que se imprime en Francia, en Italia, en Alemania, en Reino Unido, en Portugal ni en Grecia. Al menos no con tanto descaro coincidente. 
Tanta unilateralidad ha empujado a muchos a buscar prensa extranjera para completar su percepción sobre un hecho noticioso. Agradezco la cortesía porque he mejorado mi inglés y he avanzado un poco con el francés y el italiano. 
En esos países puedes encontrar periodistas que siguen bajando al infierno de vez en cuando para contarnos cómo les va allá abajo.

Podemos

Hace unas semanas publiqué este trabajo sobre Podemos en el diario El Correo. Con el vértigo nada despreciable que provocan los ríos de tinta que cada día se publican sobre la formación de Pablo Iglesias, esta doble página debería aportar algo de luz a aquellos que se atreven a escribir vulgaridades y descalificaciones destinadas a provocar miedo en los posibles electores y a desprestigiar públicamente a esta opción política impidiendo la visualización nítida de sus propuestas. No descubro nada con este comentario pero somos testigos del juego sucio que muchos aplican contra Podemos cada día. 
El bipartidismo trabado entre socialistas y populares desde hace tres décadas se resquebraja. Los sondeos colocan a Podemos, una formación surgida en 2013, a la cabeza en intención de voto directo de los ciudadanos y tercera en voto estimado.
El motivo del terremoto es diverso y está a expensas de muchos factores pero la irrupción arrolladora de Podemos es una jugada maestra. Cierto es que parte del trabajo lo ha hecho la realidad misma pero también que sus estrategas políticos han sabido combinar su visibilidad mediática con inteligencia para difundir el mensaje.
Para ello no han dudado en atraer del sangrante flanco del sistema a muchos abstencionistas y a aquellos que protestaron en el 15M y las “mareas”. Y con este material ha comenzado a laminar al resto de partidos. Desde Madrid a Andalucía, Comunidad Valenciana e incluso Cataluña, donde ha empezado a cimentar la enorme grieta abierta entre los dos movimientos tectónicos que han sacudido la política regional durante los últimos años. En el eco sin respuesta de que “la gente está harta del ininteligible bla-bla-bla vacío que se intercambian por turnos gobierno y oposición” es donde brota Podemos.
Pero la realidad es más compleja. El talento ha consistido en abrazar parte de los principios elaborados por dos grandes teóricos del postmarxismo, el argentino Ernesto Laclau (crítica a la ortodoxia de la izquierda y la democracia radical) y Antonio Gramsci, bañarlos de la realidad actual y granjearse el respaldo de los sectores más críticos del mundo universitario. Como recuerda el ensayista Santiago Alba en la campaña de las elecciones europeas “Podemos se definió como una propuesta transversal, al margen de ese eje tradicional izquierda/derecha que ha hecho, por ejemplo, de IU un partido centauro. Es decir, que abarca por arriba –apoyando al régimen actual- pero también por abajo -luchando contra él-”. 
Desde el primer día, Iglesias apoyó el derecho a decidir sobre la economía y sobre el marco jurídico y constitucional; explicó que su partido no ha llegado para sustituir a las organizaciones sociales, y su mantra sigue siendo que “la casta (el gobierno y sus derivados económicos) no tiene el poder garantizado”. Un miembro del movimiento Izquierda Anticapitalista que hoy compone el sector más crítico de Podemos añade que a todo eso también habría que añadir la gran cantidad de “carnaza trasnochada dirigida a los televidentes del sábado por la noche”. Todo un tratado que proyectó a escala nacional cuando su partido logró cinco escaños en las elecciones al Parlamento europeo celebradas en mayo. 
Pero no conviene dejar de lado que todo empezó en la universidad y que los despreciativamente conocidos como “perroflautas” aceleraron los principios de que una cruzada contra la sacrosanta visión de la democracia en vigor había comenzado. Una lucha a muerte contra la política de recortes personificada en el bipartidismo imperante, en opinión del profesor de filosofía de la UCM, Carlos Fernández Liria. “El panorama real de este país está siendo reinterpretado. Hay gente en el PP y en el PSOE que estaba encajonada en una casilla irreal. Podemos les va a abrir los ojos. Y el resultado va a ser muy inesperado”, sostuvo en una entrevista reciente que le realicé.
A la hora de calibrar en qué medida puede producirse un gran cambio en las elecciones municipales de 2015, conviene retener una declaración de Juan Carlos Monedero en febrero de 2013: “Sin liderazgo, sin programa y sin estructuras, aunque tengamos muchas ideas, no vamos a poder solventar todos los problemas que ahora mismo estamos teniendo”, adelantó. 
El genio de la dirección de Podemos ha consistido en seducir en un tiempo récord a miles de personas de todas las clases sociales e inaugurar un periodo inédito de “tripartidismo” en España pero ante el riesgo de presentar candidaturas poco fiables donde carecen de una estructura capaz de filtrar a quienes tratan de aprovecharse del influjo es visto desde la dirección como un riesgo innecesario cuando su objetivo real es La Moncloa. “Una grieta por la que PP y PSOE entrarían a saco”, responden desde la organización. Pero esta decisión ha generado tensiones que aun están sin resolver. “Este debate es extraordinario. La forma en que se ha constituido a sí mismo es una nueva forma de hacer política casi humillante para las otras fuerzas. En un marco como ése necesariamente tenían que salir a la luz las diferencias. Las hay y las habrá”, asegura el ensayista Santiago Alba.
La pregunta es si la formación de Iglesias tiene o no capacidad técnica en sus filas para gestionar la política pública en caso de ganar las elecciones generales y, lo más importante, si posee un programa económico aplicable al mundo actual pese a que aun sigue puliéndose en el laboratorio de los economistas Vicenç Navarro Juan Torres, Alberto Montero, Bibiana Medialdaea y Nacho Álvarez. Muchos son los que opinan que aplicar las fórmulas que algunos de sus dirigentes han esbozado en tertulias y entrevistas sería un riesgo de proporciones inimaginables, tal y como se acaba de explicar desde Barclays. Otros como el economista Antonio Roldán consideran que los pilares de su política económica –auditar la deuda pública, derogar las reformas laborales, reducir la jornada laboral a 35 horas semanales y garantizar la renta básica a los desfavorecidos- lograrían exactamente el efecto contrario al deseado: perjudicarían a los pobres, a los parados y a las pequeñas y medianas empresas. 
Santiago Alba resalta que este bombardeo de críticas responde al miedo que ha brotado en algunos sectores ya que, en su opinión, se trabaja sobre una propuesta keynesiana, es decir, socialdemócrata “que parece ser inasumible para el capitalismo y que adquiere, por eso mismo, una potencia revolucionaria. Hemos llegado a un extremo de control social en el que el “reformismo” es subversivo y se convierte en un poderoso motor de cambio”.
Sin embargo, el profesor Fernández Liria observa que el mayor problema habría que buscarlo en que si, llegado el caso, las manos ocultas del sistema dejarían gobernar a Podemos. La amenaza de Barclays se la toma en serio. “Lo van a intentar todo. Jugarán a todo tipo de chantajes patronales y financieros, alentarán una revolución naranja, movilizarán a sectores ultras de la población para generar violencia en las calles, intentarán generar miedo y amenazarán con el apocalipsis de los mercados”, afirma.
Una de las críticas más feroces contra la formación de Pablo Iglesias es el uso de mensajes populistas. Muchos analistas no tienen dudas, desde la invocación constante de “la gente” al protagonismo del pueblo en nombre de la igualdad. No importan los contenidos, aun siendo positivos si no se venden. “En cambio lo de la “democracia mola”, y hay que apropiarse de la palabra, quitándosela al “enemigo”, lógicamente para imponer el propio producto en el mercado. Para entender a “Podemos”, hay que mirar detrás de la máscara”, escribió hace escasas fechas Antonio Elorza en un incendiario artículo. 
Íñigo Errejón, que no tiene pelos en la lengua y que ha hecho del manoseado concepto materia de investigación académica, considera que “populismo” engloba a “todo lo feo, todo lo impuro de la política plebeya”, una acusación que, en su opinión, nace de la ilusión de que la política sólo puede ejercerse como fruto de una gestión meramente técnica, de negociación: “Populismo es prometer lo que piden los ciudadanos y luego darles lo contrario; eso que también llaman “electoralismo”, la mentira impune incorporada, como normalidad política, a la estructura del bipartidismo hasta ahora dominante”, sentencia Alba. 
Las próximas elecciones no habrá un cambio de marea pero si a las encuestas se le concede un valor esencial como herramienta prospectiva, los dos grandes partidos políticos de España están al borde del despeñadero. Y ninguna pequeña remodelación les sacará del problema.  Ni siquiera una rebaja de la crisis. Para algunos será un sueño y para otros, quizás, una pesadilla.

Perder la esperanza

Se que leer alguna historia más sobre Rodrigo Rato, Miguel Blesa y toda esa caterva de carotas que se han forrado a cuenta de muchos ciudadanos puede encajarse como un puñetazo entre los ojos. Pocos son los que no describen a este equipo de desfalcadores profesionales como carne de cañón, abandonados a su suerte, solos y apestados. Es lo que hay en esta España desvencijada de hoy cuando a uno le cazan con las manos en la bolsa. Resulta que Alí Babá y sus 40 ladrones pretenden ahora convencernos de que han entendido el mensaje, de que van a portarse bien y, por lo tanto, que confiemos de nuevo en ellos.
Por todo eso, era de esperar que los fontaneros mediáticos sacaran su caballería para atenuar el inevitable impacto contra el suelo de los partidos políticos, llamémosles, tradicionales. Salvo alguna brillante excepción somos testigos de una medición de fuerzas entre periódicos online y diarios en papel por iluminar o tamizar los rostros que surgen de las sombras del sistema. La jeta de Rato, tan afligido que cuesta pensar que haya roto un plato; la de Blesa, que ya parece una visa oro; la de Rajoy, de no enterarse por donde viene el viento; la de Pedro Sánchez, como Kent esperando a Barbie.


El ébola, el 9-N y el “peligroso” crecimiento de Podemos son los dragones recurrentes que debían despertar al San Jorge del actual sistema político. Es la democracia (o sea, ellos) contra el populismo (es decir, Podemos), dicen. “El pragmatismo frente a la utopía”, escriben algunos tragasables que no saben donde tienen su mano derecha pero opinan de todo. Y así se arma un nuevo debate con su camisita y su canesú. En realidad, son armas arrojadizas que los dueños de las palabras sacan del cajón cuando interesa y lo repiten como un mantra. Ya ocurrió en el pasado con ETA y ahora ha vuelto a suceder. 

Quienes así maniobran son los mismos que retratan la crisis moral que gobierna España como una partida de cartas. E insisten, al final, “él no tomó la decisión (de robar)”. Parecería a comedia bufa si no fuera porque quien escupe semejantes sandeces vive apoltronado en un despacho con el respaldo de una familia (político-económica) protectora detrás. Vamos, catetos como Eduardo Inda que da toda la impresión de tener a la Nintendo por el fin de la historia.

La incompetencia intelectual y formativa de semejantes personajes son demasiado excelsas para reconocerse como voceros de los que aspiran a heredar un poder destartalado. No leen y piensan lo justo, es decir, hasta donde llega la punta de sus zapatos. Más allá sólo hay donuts de chocolate.

Los mesiánicos de la seguridad democrática tienen que ser más elegantes, cojones. Y lo de reirse de los perroflautas con un vaso de cerveza a la sombra de una sombrilla… mmmm… pues muy mal hecho, fascistoides sin conciencia. ¿Qué pueden decir de ustedes que no cejan de descalificar en base a sus exigencias?

Aplíquense, por favor, si quieren meter en vereda a estos desgraciados del 15M. En la batalla de las ideas estáis perdidos. Son ustedes demasiado obtusos aplaudiendo sus propios desvaríos desde hace tanto tiempo. Nos conocemos muy bien. Les aconsejo abrir las compuertas porque insistir con el raca-raca de que los deseos reales de sus oponentes políticos es ganar dinero para vivir sobre la misma miseria moral en la que subsisten ustedes, ya no cala. Perdéis apoyos porque ven lo que vosotros, pobres superficiales, no sois capaces de contemplar cuando os colocáis frente al espejo. Sois carne de subvención y criticáis el gasto público. Qué miseria.

Exigís justicia social bajo las normas que a vosotros os viene mejor. Camuflais la verdad porque habéis fracasado. ¿Puede eso llamarse igualdad de oportunidades? No, por supuesto. 

Lo que pasa es que hay mucho cantamañanas en vuestras filas. Peña que dice que estos perroflautas que protestan son fardos de complicaciones. No me duele España. Lo que me duele de verdad son los tipos con principios fascistas y cara de Snoopy que preguntan por la tragedia de la inmigración y dan consejos contra la crisis mientras comparten hamburguesas en un club de gilipollas. También ponen velas a la virgen en honor de los niños de Haití.

Qué coñazo es perder la esperanza.